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jueves, 14 de diciembre de 2017

'DON CARLO' DE VERDI EN LES ARTS... 'EL LEGADO'. 12/12/2017


Asistí a la segunda representación de este Don Carlo de Verdi, la del día 12, y asistiré a dos más, la del 15 y la del 21. Es imaginable que las sensaciones serán diferentes, debido a los giros que se están produciendo en todo lo relacionado con el Palau de Les Arts.
Días después de esta foto con los participantes en la obra que inauguraba oficialmente la presente temporada de ópera, se produjeron algunos hechos de singular relevancia, que ya son de sobra conocidos, por la difusión y el debate que han tenido y siguen teniendo en los medios de comunicación y en los foros adscritos a todo lo que genera la ópera en su faceta, no solo cultural, sino también político-administrativa. Con estos antecedentes, no era fácil desprenderse del presentimiento de asistir a un 'legado'. Un 'legado' como testamento de la extinta figura del intendente en Les Arts, transformada en una bicefalia que separa la gestión y su parte administrativa, de la programación y su cariz artístico. El perfil del nuevo programador definido por los responsables políticos era, como mínimo, preocupante y no presagiaba nada bueno para la continuidad del nivel alcanzado en las anteriores temporadas de ópera.
El Palau de Les Arts nació con unos planteamientos de prestigio un tanto exacerbados, que proyectaron a la Comunitat Valenciana como receptora de un turismo cultural a nivel nacional e internacional. La crisis puso en cuestión la sostenibilidad de dichos planteamientos. El reto fue, en su momento, mantenerlos adecuándose a la nueva realidad económica. Hacía falta imaginación, creatividad y compromiso para llevarlo acabo, y eso se consiguió con esfuerzos y sacrificios, superando trabas y administrando los recursos. Esta parte positiva no ha sido valorada lo suficiente, o lo ha sido a posteriori, creando una situación que deja una gran incertidumbre y malestar en los implicados en este proyecto. Los representantes políticos parece que están enmendando la plana, dando ahora una nueva visión de sus intenciones de dar una continuidad a lo alcanzado hasta ahora. Veremos en qué quedan estos cambios en su discurso.     
 

Foto de Miguel Lorenzo
Entrando en la crónica de la velada referida de este supuesto 'legado', las sensaciones fueron buenas e incluso en algunos momentos muy buenas. La leyenda negra en torno al reinado de Felipe II que sobrevuela en esta ópera de Verdi, plasmada ya en la obra de Schiller, 'Don Karlos, Infant von Spanien', en la que se basa su libreto, venía muy a cuento dado el cariz que estaba tomando la dimisión de Davide Livermore como intendente de Les Arts. 
La elección de esta producción procedente de la Deutsche Oper de Berlín me parece todo un acierto. Marco Arturo Marelli, como responsable de la dirección de escena, la escenografía y la iluminación, consigue crear la atmósfera adecuada jugando con los espacios y las luces para narrar la acción, a la que le da un carácter más reivindicativo en contra de la opresión por los poderes eclesiásticos del que ya posee el texto. Para ello, se toma algunas libertades, como transfigurar la voz del cielo en una madre con su hijo en brazos, al que arrebatan los clérigos, y modificar el final con el fusilamiento de Carlo y los representantes flamencos. La escenografía es sencilla pero no simple y acaba siendo efectiva en los resultados obtenidos por el director suizo. Acorde a esta atmósfera está el diseño del vestuario hecho por Dagmar Niefind. 
Curioso, no siendo la noche del estreno, que el cuerpo técnico del teatro volviera a salir a saludar al final de la representación, recibiendo el aplauso del público por su labor.   
Opciones como esta propuesta forman parte del criterio que se debería tener, para mantener la programación de un teatro dentro de un nivel mínimo de calidad e interés.


Foto de Miguel Lorenzo
Don Carlo es una ópera que requiere voces que le hagan justicia y eso se consiguió con algunos pequeños matices. 
El tenor italiano Andrea Carè cantó la parte de Don Carlo con una voz prometedora y no exenta de belleza, pero sin visos de expresividad, con un fraseo algo tosco que tendría que pulir y con agudos que no terminan de expandirse, sonando algo estrangulados.
Plácido Domingo, en el idealista y noble papel de Rodrigo, sigue dando lecciones de cómo cantar Verdi. Está, sin duda, lejos del color de voz de un barítono, pero logra, aún, destellos de lo que fue su reconocible timbre vocal, y es capaz de hacer entrañable su personaje estando tan lejos, por edad, del perfil de Rodrigo como amigo de la infancia del Infante.
Del personaje de Elisabetta se hizo cargo en esta ocasión la soprano mexicana María Katzarava, ganadora del concurso Operalia celebrado en Canada en 2008, y que alterna funciones con María José Siri. La voz es de calidad y tiene los registros adecuados para defender su personaje con capacidad. Es expresiva en su canto y esto le ayudó a conquistar al público en su debut, con una muy meritoria actuación.
Filippo II es un bombón de personaje para cualquier bajo que se precie, ya que la acción gira mayoritariamente en torno a él. Tiene el aria, 'Ella giammai m'amò', que es un auténtico regalo de Verdi para los oídos. Alexander Vinogradov, en este papel, se llevó uno de los mayores aplausos de la noche. Tiene una voz grande y como muchas de ellas son difíciles de moldear. En la célebre aria consiguió transmitir el estado anímico requerido con un canto intencionado, fue su momento. Su triunfo fue más por volumen que por un modulado fraseo. Un Felippo II, de mucho peso vocal.
Violeta Urmana hizo una Eboli de muchos arrestos, con el temperamento preciso. En el registro central y bajo posee color y enjundia, pero los agudos son ya algo gritados y problemáticos, su etapa de soprano dramática quizá le ha pasado factura, aún así, dejó claro su nivel artístico y su interpretación fue totalmente entregada.
Marco Spotti compitió en volumen en su dúo con Filippo, pero le faltó algo más de oscuridad en su timbre lo que le restó rotundidad en algunas de sus frases como Il Grande Inquisitore. Cantó estupendamente, pero le quedó algo desdibujado su terrible personaje.
Remarcables fueron las intervenciones, en sus comprimarios papeles, de Rubén Amoretti como un frate, cuyo transito de tenor a bajo ha tenido unos resultados muy dignos y es un reto para la ciencia canora; de Karen Gardezabal en la parte de Tebaldo y de Matheus Pompeu como Il Conde di Lerma. Una voce dal cielo, que suena siempre fuera de escena fue presencial en esta ocasión, como ya se ha dicho, y Olga Zharikova cantó la parte con notables resultados.
También destacables los seis diputados flamencos en su hermosa parte cantada en el mencionado auto de fe, fueron: Javier Galán, Manuel Mas, Valentin Petrovici, Pedro Quiralte, David Sanchez y Arturo Espinosa. 
Hay que valorar en su justa medida la intervención del Cor de la Generalitat Valenciana. Perfecto, tanto en las voces femeninas como en las masculinas. Demostraron su elevado nivel de forma espectacular al final de la primera parte, actos primero y segundo, y a todo lo largo de la representación. Una gozada.



Ramón Tebar, encargado de abrir la presente temporada al frente de la Orquestra de la Comunitat Valenciana, estuvo inspirado. Ya ha demostrado su afinidad con Verdi en anteriores oportunidades en este mismo teatro y en esta ocasión tampoco defraudó. Supo sacar del foso un sonido esplendoroso y aterciopelado en los momentos clave. Con un tempo lento sin perder la línea del discurso sonoro y consiguiendo un empaste con las voces propio de un estupendo director de foso, luciéndose en los momentos orquestales y replegándose en los acompañamientos. Un Verdi de altura.
Los integrantes de la orquesta al igual que los del coro tuvieron su noche, y ambos conjuntos como cuerpos titulares de este teatro, dejaron constancia de que son los que siguen marcando el prestigio adquirido por Les Arts, a pesar de los momentos de transición e incertidumbre por los que pueden estar pasando. 



Esta ópera de Verdi, 'Don Carlo' o 'Don Carlos' en su versión original, no es un 'tiramisú' de dulce y suave ingestión, es más bien un 'cocido', por aquello del tema español, con muchos ingredientes, que juntos y consumidos con mesura y templanza proporcionan placeres que se van descubriendo poco a poco. Es densa, intensa, dramática, con escasos momentos de optimismo, solo el dúo de Carlo y Rodrigo, con su canto a la amistad y a la libertad ilumina un tanto la partitura, el resto es bastante sombrío, de una belleza por momentos mórbida, por momentos lírica, con alguna rendición al espectáculo, como el reiteradamente mencionado concertante del segundo acto previo al descanso en esta versión de solo cuatro. Con todo esto es difícil conseguir una versión redonda al cien por cien y programarla es un riesgo para cualquier teatro. Les Arts ha puesto sus ingredientes, y como estamos en Valencia, se puede decir que el 'puchero' ha salido con buen sabor. Para repetir... 

jueves, 16 de febrero de 2017

LA TRAVIATA DE VERDI EN LES ARTS. 15/feb/2017... 'NI MÁS NI MENOS'


Que 'La Traviata' es de Verdi no lo pone nadie en duda, pero son tantas las que se han representado, que para distinguirlas hay que ponerles alguna etiqueta. Esta que se exhibe en Les Arts estos días, se la conocerá por estos lares como la de Valentino, más que por la de Sofia Coppola, su directora de escena.
El día del estreno fue un acontecimiento social con alfombra roja incluida. El que hizo acto de presencia y expuso su lustre ante las cámaras fue Valentino Caravani. La ilustre directora de cine, hija del gran Francis Ford Coppola, no se pudo desplazar a Valencia por motivos de agenda.
El nombre del famoso modisto de alta costura aparece, en primer lugar, como corresponsable del vestuario y de la creación de esta producción, así que remitiéndome a los papeles y a los posados, esta 'Traviata' es la de Valentino.



Esta foto que ilustra estas notas, corresponde al 9 de febrero, día del estreno. La función a la que asistí como abonado fue a la de ayer 15 de febrero y los comentarios que siguen hacen referencia a dicha función. El teatro estaba a rebosar y parece que la tónica va a ser la misma en todas las restantes funciones. Un éxito, no sé si debido a Verdi, a Valentino, a Coppola, al intendente Livermore, o a todos ellos juntos y a la repercusión mediática del 'acontecimiento operístico'.



Para mí, esta 'Traviata' será la de Ramón Tebar, por mérito, y la de Marina Rebeka, por ser la protagonista.
Tebar es un buen director de orquesta y lo demuestra cada vez que se pone al frente en el foso de Les Arts. Su 'Aida' del año pasado en este mismo escenario fue para el recuerdo y en estas funciones de 'La Traviata' ha vuelto a demostrar su oficio y su claridad de ideas. Donde no llegaban a transmitir algunas voces lo hacía él con la orquesta, a la que ha hecho sonar en buena forma y consiguió transferir, en su justa medida, la carga de emotividad que conlleva esta partitura.
La Orquesta de la Comunitat y el Cor de la Generalitat siguen dando muestras de su nivel y son un baluarte que siempre hay que tener en cuenta.
La soprano letona supera el papel de Violetta sin problemas técnicos, es una excelente cantante, pero un tanto fría en la expresión. El tercer acto lo resolvió mucho mejor de lo esperado, gracias al acompañamiento que la batuta de Tebar le proporcionó desde el foso.
El Alfredo del mexicano Arturo Chacón-Cruz fue mejorando a lo largo de los actos, pero pasará sin pena ni gloria a los anales de la ristra de enamorados de Violetta que en la historia han sido.
El papel de Giorgio Germont, padre de Alfredo, no es muy largo y eso le permite a Plácido Domingo dar lecciones, aún, de cómo frasear con intención y enfatizar donde toca, sin desfallecer en el intento.


El resto de personajes que intervienen en mayor o menor medida fueron defendidos por integrantes del Centre de Perfeccionament Plácido Domingo, como ya va siendo habitual en Les Arts, y por algunos componentes del Cor. Entre ellos se puede destacar, por su directa relación en el devenir de la protagonista, a Anna Bychkova y a Olga Zharikova como Flora Bervoix y Annina respectivamente. Todos cumplieron con su labor.
El ballet del segundo acto fue resuelto con el toque de elegancia que presidió todo el montaje. En un intento de no caer en este pasaje de la obra en un mero trámite, se le prestó una especial atención y se resolvió con profesionalidad.  

Toda la producción es de altos vuelos, tradicional, diáfana en algunos cuadros y no exenta de estética. No aporta ese algo más que muchas veces se agradece cuando se está curtido en 'traviatas', ni tiene menos interés para los que no lo están tanto. Es vistosa pero no recargada y fiel al libreto. La escenografía de Nathan Crowley gira en torno al lucimiento de la protagonista y sus atuendos. La impresionante escalera del primer acto no sé si fue idea suya o una imposición de Valentino, para crear una de las imágenes que se quedan grabadas en la memoria. Ver a Violetta Valéry sola, descendiendo la escalinata arrastrando la cola de su vestido, que se desliza por los escalones mientras suena la música al inicio de la obra, tiene impacto y es un buen comienzo, no se puede negar. Lo que sigue ya es más o menos convencional y Coppola o Marina Bianchi en esta reposición procedente de la Ópera de Roma, no aportan ni mucho más ni hacen de menos esta 'Traviata' de Verdi... con toque Valentino.   

Algo que me he cuestionado en esta propuesta de Les Arts para la presente temporada, con toda la parafernalia de altos vuelos que ha llevado consigo, es si su fin es captar fondos mediáticamente sin romper la filosofía defendida por el intendente Livermore, o supone un cambio en la mentalidad de acercar la ópera a todos los públicos sin merma de su visión como arte total y sin perder la intención de hacerla un poco más contemporánea... El tiempo lo dirá.



miércoles, 14 de diciembre de 2016

'I VESPRI SICILIANI'. LES ARTS. 13/12/2016



Sin Elena no hay 'I vespri siciliani'... Esto es lo que parece que se tradujo el día del estreno con la participación de Maribel Ortega, con medios vocales insuficientes para afrontar el papel según han reflejado las crónicas del evento. No estuve ese día, así que me limito a reflejar dichas crónicas.
Yo asistí ayer a la segunda función, en la que cantaba Sofía Soliviy, la otra soprano prevista para sustituir a Anna Pirozzi en estas funciones, tras causar baja por su estado de gestación.
Iba con los ánimos contrariados y salí con cierto disfrute. Hay alicientes suficientes para ello, como el trío masculino de protagonistas, el Cor de la Generalitat, la Orquesta de la Comunitat... y la estimulante producción, en muchos momentos, del intendente de Les Arts Davide Livermore.


Foto E. Moreno Esquibel
El montaje, que actualiza el libreto a nuestro tiempo, es político, con toques irónicos y, aunque muy italiano en su relato, universal. Hay referencias más o menos directas, a los asesinatos de los jueces Falcone y Borsallino, a Berlusconi flotando por el ambiente y a Mediaset con sus 'Mama chicho' también, a la manipulación y control de los medios de comunicación y la violencia como forma de ejercer el poder, al machismo, a la pérdida de identidad y de criterio como resultado de frivolizar la política y la sociedad... Cada uno puede sacar sus propias conclusiones. Las relaciones de los personajes y sus motivaciones están contadas según refleja el libreto, que dicho sea de paso, no era del completo agrado de Verdi. No faltan las diatribas y requerimientos paterno-filiales, de pareja y sus luchas internas entre el amor, el honor, el deber, el deseo de venganza y el perdón, señas de identidad en la gran mayoría de sus obras.
Los toques políticos con la presencia de un parlamento en la escenografía en escenas corales que pueden parecer ridículas, no hacen sino reflejar la realidad parlamentaria y política de los últimos acontecimientos, por estos lares y más allá de los mares, que no dejan de tener un tufillo de ridiculez...
Hay que mencionar la participación de algunos de los integrantes del Ballet de la Generalitat, que pusieron su vistoso granito de arena en esta ópera tan multitudinaria.


Foto E. Moreno Esquibel 
La parte musical estuvo bien servida, aunque con algunas connotaciones...
En lo vocal, el Cor de la Generalitat volvió a dar muestras de su calidad, tanto por empaste y sonoridad como por implicación en la escena.
Gregory Kunde ha cantado muchas veces el papel de Arrigo y hay pocos tenores que se atrevan con él. Con eso está ya dicho casi todo. Aún es capaz de cantarlo con suficientes recursos, incluido un falsete en forte al final de su aria del quinto acto.
Juan Jesús Rodriguez expuso como Monforte su excelente voz de barítono verdiano, al que le faltó matizar un poco más sus medias voces para redondear su labor.
El tercer protagonista masculino en discordia, es Procida, que tuvo en la sonora voz de bajo de Alexánder Vinogradov un buen servidor, luciéndose en su aria de entrada 'Oh tu Palermo'.
La comprometida partitura a la que se enfrentan las arriesgadas que se atreven a asumir el papel de Elena estuvo cantada, en esta ocasión, por la ucraniana Sofía Soloviy. Algún ligero sonido entubado en las notas bajas y el desigual color de voz no impidieron que saliera airosa en las partes dramáticas más comprometidas, y dejara algunas muestras de solvencia en los concertantes y en sus dos peliagudas y más conocidas arias de la parte final, actos cuarto y quinto, por las dos diferentes tipologías de voz que requieren.  
Homogéneos y cumplidores con el resto de personajes de esta obra tan coral. Andrea Pellegrini, Cristian Díaz, Nozomi Kato, Moisés Marín, Andrés Sulbarán, Jorge Álvarez, Fabián Lara en sus respectivos papeles de Il Sire di Berthune, Il Conte Vaudemont, Ninetta, Danieli, Tebaldo, Roberto y Manfredo.
La Orquestra de la Comunitat sonó en buena forma bajo la batuta de un Roberto Abbado, que no llegó a sacar todos los matices de esta partitura a medio camino entre la gran ópera francesa y el melodrama italiano del gran Verdi. Sí concertó y siguió con esmero a los cantantes y tuvo momentos de inspiración, pero el equilibrio y la tensión quedaron perjudicados por algunos excesivos contrastes.

'Elena' puede ser un tema disuasorio, pero como ya he dicho, hay elementos para poder disfrutar de un espectáculo con el que poder llegar a tener buenas, musicales e irónicas sensaciones...



domingo, 28 de febrero de 2016

AIDA. LES ARTS 25/02/2016. "VERDI EN EL FOSO"...


Noche de estreno de una reposición. La Aida vista en el 2010, fruto de una coproducción de Les Arts, el Covent Garden y la Ópera de Oslo y pensada por David McVicar, se volvía a representar completa y sin escatimar escenas, esta temporada, haciéndose cargo de la dirección escénica para esta ocasión Allex Aguilera.
La expectación era grande. Las entradas anticipadas están agotadas para todas las funciones. Hay que esperar al mismo día de la función para conseguir localidades. Es un hecho sin precedentes en este teatro, y un aviso a navegantes de que la ópera, o al menos algunas de la obras, sigue teniendo interés.
En el descanso y fuera del recinto, escuché una conversación entre una pareja de jóvenes. Ella le preguntó a él si ya se iban y él le respondió: "Lo mejor ya lo hemos visto, lo que queda no vale mucho"... La representación está dividida en dos partes, actos uno y dos, el descanso, y actos tres y cuatro. En el segundo acto se escucha la célebre Marcha Triunfal y según se deduce, para él, el objetivo ya se había cumplido. Ella quería quedarse, pero acabaron largándose. Lástima, una mala influencia le impidió disfrutar de la segunda parte, donde está la esencia del Verdi ya maduro con momentos de inspiración remarcables.



Este montaje se nutre de la estética de los cómics. Es brutal. Impacta por sus imágenes y por su mensaje, al igual que lo hacen muchos de los cómics que se han creado. La historia está bien contada, y eso es un tanto a su favor. Hay que olvidarse de las "Aidas" vistas hasta ahora. Afortunadamente, la obra de Verdi sí sonó desde el foso, gracias a la labor de la batuta y de las fuerzas estables de este teatro, que ya son señas de identidad del Palau de Les Arts. No eché de menos ni a Isis ni a Osiris y el inmenso Fhtà hizo acto de presencia gracias a lo que se pudo escuchar con notable transparencia.
Un montaje que traiciona la idea original ampliándola en su concepto y que se ajusta perfectamente a la partitura. Es ahí, precisamente, donde reside su interés.
El Ballet de la Generalitat Valenciana tuvo una destacable intervención y es de justicia remarcar su aportación a lo ideado para esta puesta en escena.




La parte vocal estuvo solvente. No había grandes voces, ni voces auténticamente verdianas, pero si hubo buenas intenciones y un estimable equilibrio para que lo escuchado tuviera entidad.
María José Siri resolvió su Aida con gusto y técnica y con buen uso de las regulaciones. Un agudo algo gritado no desmereció su meritoria labor. Destacable fue su "O patria mia"
El Radamés de Rafael Dávila fue de menos a más. Su falta de dotes de actor la suplantó con una voz que se escuchaba bien en los agudos y resolvió la difícultad de su aria de inicio, "Celeste Aida", con el final escrito por Verdi, que no todos lo hacen.
A Marina Prudenskaya le faltó peso vocal en la zona grave del registro, pero se lució en la zona alta de la tesitura y en su gran escena del juicio de Radamés en el cuarto acto tuvo su mejor momento.
Gabriele Viviani hizo un amonasro sonoro y un tanto rudo. Su canto se hizo notar.
Completaron el elenco, Riccardo Zanellatto como Ramfis, Alejandro Lopez en el rey, Fabián Lara en el papel de mensajero y Federica alfano que puso voz a la sacerdotisa. Todos cumplieron con eficacia, con especial mención a Lara y Alfano en sus cortas intervenciones.  
Las participaciones corales tienen su peso en esta obra. El coro de la Generalitat Valenciana, aunque escaso en número de voces según algunos foros, resolvió su labor con excelentes resultados, tanto en sus actuaciones dentro de la escena como en las partes escuchadas fuera de ella. Una entrada en falso de algunas de las féminas no desmerece su gran trabajo.



Asistí al coloquio que organiza Les Arts en colaboración con Amics de l´Ópera días antes del estreno de cada obra y el maestro Ramón Tebar hizo una aleccionadora exposición de intenciones, tanto de las que Verdi reflejó en su partitura, como las suyas propias al abordarla. Estas intenciones se vieron reflejadas la noche del estreno y fue el triunfador de la velada. Su visión de la obra es clara y concisa y supo tanto concertar las grandes escenas, como matizar las partes más líricas con suma nitidez. A su mando, la Orquesta de la Comunitat Valenciana volvió a demostrar su gran calidad. Sin duda una gran dirección.
En este mismo coloquio, uno del público asistente, y que a su vez había estado presente en el ensayo general realizado con anterioridad, comentó que los aproximadamente 700 alumnos de diversos centros de estudios que habían sido invitados a dicho ensayo, tuvieron un "comportamiento ejemplar" y reaccionaban satisfactoriamente ante lo que estaban presenciando y escuchando. La conjunción cómic y Verdi funcionó, y el maestro Tebar confirmó que se notaba en el ambiente que la conexión que hubo con el público joven fue evidente... Otro aviso a navegantes...

La ópera es un trabajo en equipo y eso se demuestra en cada uno de los coloquios previos a cada estreno. También lo demuestra la algarabía de satisfacción que se escuchó en el escenario tras la bajada del telón al finalizar los aplausos del público. Esa algarabía de todos los que han intervenido en el espectáculo no es la primera vez que se percibe en Les Arts. Es un entusiasmo que se agradece y que resulta contagioso... Se respiraba en el ambiente una auténtica noche de estreno y el resultado final fue notable... Con algarabía.

sábado, 12 de diciembre de 2015

LADY MACBETH... 'Andiam' o 'ANDIAM'

                             Ekaterina Semenchuk

Asistí ayer, 11 de diciembre, a mi primera función de 'Macbeth' de Verdi en Les Arts. La segunda será el 17, y como ya se ha dicho casi todo de esta representación, me gustaría romper una lanza en favor de la estupenda Lady Macbeth de la mezzosoprano Ekaterina Semenchuk. El final de su aria en el último acto, 'Una macchia è qui tuttora', lo adaptó con inteligencia, aunque no con los mejores resultados, a sus recursos vocales, que son muchos y buenos... Quizás una "pequeña mancha", muy pequeña, que no empaña su excelente prestación en esta ópera.
Era su debut en el papel y ese honor se lo tenemos que agradecer al Palau de Les Arts, que confió en ella y aceptó el reto con unos resultados dignos de alabar. Bravo.

La excelsa Shirley Verrett es un claro ejemplo de como resolver el final del aria en diferentes etapas de su carrera. En el primer vídeo lo canta como está escrito en la partitura, era el año 1975 y estaba en plenitud de medios vocales. En el segundo, del año 1988, descarta el riesgo y emplea el mismo recurso al que recurre Semenchuk en estas representaciones de Les Arts... Lo dicho, "una pequeña mancha", que algunas grandes del canto han sabido cómo "limpiar"... 

La única que ha hecho honor a este final del aria como lo requería Verdi en la partitura, "Un fil di voce", ha sido Caballé, otras solo se han aproximado y el resto hacen lo que hace Verrett en el segundo vídeo... Bravo...










Mis notas sobre este Macbeth de Les Arts están en proceso de creación...

miércoles, 2 de diciembre de 2015

'MACBETH' DE VERDI... Y LA 'LADY'



Después de la "pretemporada", como ha sido bautizado lo programado hasta ahora, empieza la auténtica temporada en Les Arts con este 'Macbeth' de Verdi y Plácido Domingo de protagonista en su faceta de barítono.
Esta obra de Verdi tiene unas especiales características dentro de la producción verdiana. Primero, porque Verdi estaba empeñado en hacer algo diferente de lo que había hecho hasta entonces, y segundo, porque debido a su devoción hacia Shakespeare, hizo especial hincapié en no desmerecer la obra del escritor inglés.
Verdi controló sobremanera el libreto. Quiso que por encima de la música y el canto destacara el texto, e incidió en crear una atmósfera acorde con el espíritu de la obra, dando más importancia a la interpretación que al canto mismo. Macbeth, el protagonista, tiene partes en que se requiere un canto declamado, de pura introspección, frente a uno más expansivo, lo que el propio Verdi definía como "un cantábile muy sui géneris", y sobre la protagonista femenina, tenía claro que no la quería con una voz bella y un canto académico, sino con una voz más bien desagradable e incisiva acorde con la maldad del personaje. Una voz "áspera, sofocada y sombría" según sus propias palabras.
Caballé ha relatado que ante las peticiones para interpretar a Lady Macbeth, consultó con María Callas y esta le sugirió que su voz era demasiado bella para el papel, y le desaconsejó incorporarlo a su repertorio. La insigne soprano catalana nunca la cantó en escena.

Las profecías, la ambición desmedida sin escrúpulos y los remordimientos, son los pilares en que se basa esta obra.
Es una ópera sin dúos de amor. Los vínculos de la pareja protagonista reflejan los aspectos más reprobables de la condición humana. La tragedia creada por Shakespeare y el sentido del drama de Verdi se unen y dan un excelente resultado, con un especial cuidado en la simbiosis entre la música y el texto para iniciar, en aquel momento, lo que el compositor italiano llevaría a cabo en sus años de madurez creativa... romper con la tradición de la ópera italiana y atreverse a experimentar con nuevas formas y recursos musicales para crear sus obras líricas. La fuerza dramática y el sentido narrativo en la evolución de los hechos y los personajes, son los que hacen de esta ópera una de las más interesantes del compositor italiano.

Si el número y la importancia de las arias son la medida para establecer el protagonismo en una ópera, este habría que dárselo a Lady Macbeth, que se erige en el hilo conductor de esta tragedia lírica. Ella es la instigadora y Macbeth es el ejecutor... ella es la maldad y la manipulación personificada, y él se sumerge en las dudas y los remordimientos. El personaje femenino es complicado por los extremos en la tesitura, la agilidad vocal que se le exige, y por los requerimientos que el propio autor de la partitura expresaba a nivel del color de la voz y de la expresividad.
El tercer protagonista es el coro, en las voces femeninas dando presencia a las brujas y sus vaticinios en el inicio y como parte importante en la evolución de los acontecimientos, y en las voces mixtas a lo largo de toda la ópera.

Una ópera, en definitiva, de indudable atractivo, tanto dramáticamente como en la vertiente musical. Contiene arias con el sello del compositor que están entre las más bellas, tanto para el tenor como para la voz de bajo. Las de la soprano por su interesante corte dramático y psicológico y las del barítono por su, como ya he dicho, "cantábile sui géneris" y su reto a nivel actoral, aportan ese "algo más" que denota esta obra comparada con las compuestas por Verdi en "los años de galera".
Verdi manifestó su particular predilección por esta composición después de estar concluida, y si el propio autor está muy satisfecho con su obra...  



Aquí más abajo, dejo constancia de las tres arias de Lady Macbeth, cometido llevado a cabo tanto por mezzosopranos como por sopranos. En este caso, y si no me equivoco, por tres insignes damas de la ópera que nunca cantaron el papel en escena, solo en grabaciones discográficas... 



'Nel di della vittoria'. 
Agnes Baltsa.





'La luce langue'. 
Fiorenza Cossotto.






'Una macchia è qui tuttora'. 
Montserrat Caballé.




Baltsa, que se queda corta de intención, Cossotto, que se la escucha un tanto tirante en los agudos, y Caballé por no dar el perfil vocal que requiere el personaje, el caso es que ninguna de las tres incorporó en escena a este paradigma de la maldad y de la ambición sin límites...
        


martes, 5 de mayo de 2015

NABUCCO. PALAU DE LES ARTS. 2/05/2015. IMAGEN DE MARCA


El éxito de ventas de localidades para estas funciones de Nabucco , tal y como se refleja en la web de Les Arts, requeriría un estudio de mercadotecnia para poder explicar el porqué de este fenómeno.
Verdi es la marca, el "Va pensiero" es una especie de eslogan que funciona a las mil maravillas, y Nabucco es el producto que ha demostrado ser un éxito de ventas gracias a su eslogan. Los que han adquirido entradas para este espectáculo, no saldrán defraudados.

Esta obra es la tercera de Verdi. La compuso con los ánimos bajo mínimos provocados por el fracaso de su obra anterior, y como consecuencia de algunos penosos acontecimientos personales. Es un tanto deslavazada. Los conflictos se inician, pero no se desarrollan del todo. La trama va deslizándose a trompicones. Ya en la obertura asoma un toque opereta, al final, que me desinfla un poco los ánimos. El bel canto está muy presente en su composición, y la sombra de Donizetti, Bellini, y hasta de Rossini, aparecen de forma muy sutil en determinados momentos. El gran Verdi aún estaba por llegar. Su gran aportación fue iniciar con esta obra los grandes papeles para la voz de barítono, a la que aportó personajes, algunos de protagonistas, como en este caso, de especial relevancia... y ese coro, adoptado como himno nacionalista en su momento y que ha perdurado hasta nuestros días, en su simbología, en el alma de los italianos.
Con todo lo anterior bajo sospecha, este montaje evocador y atemporal, y la labor de todos los integrantes de la parte musical, lograron que las expectativas se vieran superadas con creces.
                     


La dirección de escena, escenografía y vestuario es de Yannis Kokkos y es una producción de la Bayerische Sraatoper. Creo que data del 2008.
El escenógrafo francés de origen griego, propone una puesta en escena muy sugerente. Juega con la propia fisonomía geométrica de la antigua ciudad de Babilonia, con la abstracción geométrica de parte de la pintura abstracta, y haciendo honor a los distintas partes, que no actos, en que se divide esta obra, compone unas imágenes escenográficas de indudable atractivo, geométricas en su configuración y abstractas en su concepto, pero muy estimulantes.
La iluminación de Michael Bauer, de la que se hizo cargo Benedikt Zehm para esta reposición en Les Arts, juega un papel fundamental. Hay una apuesta de luces y sombras, de escasos colores, pero acertados, que contrastan con el negro y los tonos sombríos, para resaltar el lado más oscuro de esta trama de conflictos políticos y religiosos, de opresores y oprimidos. Una sugestiva puesta en escena que hace esta ópera más interesante de lo que su libreto sugiere.
                                                                 


Dimitri Platanias es el Nabucco protagonista. La voz es atractiva y suficiente. Fue de menos a más, quizás, reservándose para las últimas partes, en las que Verdi le ofrece la ocasión de lucirse.
Abigaille es un papel difícil y por momentos ingrato vocalmente. Anna Pirozzi lo afrontó con valentía y con una voz plena en todos los registros. El timbre es atractivo, y su carta de presentación en Las Arts con este papel no puede haber sido más gratificante. Se llevó los aplausos más sonoros de la noche... a la par con los dedicados al coro.
Serguéi Artamonov, con una voz algo escasa en el registro agudo, sacó adelante el papel, nada cómodo para un bajo, de Zaccaria. No desmereció del conjunto, lo que ya tiene su mérito.
En esta obra, el tenor, en el personaje de Ismaele, tiene menos protagonismo de lo habitual. Brian Jadge, no se lució especialmente por falta de un aria que se lo permita, pero su voz se escuchó firme en las escenas en las que hacía acto de presencia.
Después de su grata intervención como Adalgisa en la Norma anterior a este Nabucco en Les Arts, Varduhi Abrahamyan se hacía cargo, en este caso, de Fenena, la hija del rey. Volvió a lucir su potente voz y bello timbre. Es un valor seguro, aunque brilló menos que en la obra de Bellini.
En los personajes secundarios, el Gran sacerdote lo defendió Shi Zomg con la falta de rotundidad requerida. David fruci fue Abdallo y Hyenkyung choi cantó el corto papel de Anna. Los tres son una aportación del Centre de Perfeccionament Plácido Domingo.

Mención aparte merecen Nicola Luisotti al frente de la Orquestra de la Comunitat Valenciana, y el Cor de la Generalitat Valenciana.
El director italiano estuvo brillante y musical. A esta partitura llena de contrastes, le sientan bien los cambios de tensión y las dinámicas contrastadas, sin llegar a perder el control. Ese esplendoroso sonido lo consiguió gracias a la orquesta titular, que volvió, una vez más, a demostrar que es una formación de excelente calidad.
Verdi se esmeró en la parte coral de esta obra. El protagonismo de los coros en el desarrollo de la trama es fundamental en esta ópera. Tenemos la suerte de contar con un coro de una calidad reconocida, y como el de Busseto le ofrece en bandeja la ocasión de demostrarlo a lo largo de tada la representación, el disfrute está asegurado. Es uno de los alicientes que tienen estas repesentaciones... poder deleitarse con sus intervenciones es todo un lujo.



Las voces, el coro, la orquesta, la dirección musical, y resaltar el lado oscuro y gris de la trama con luces y sombras, hacen de este Nabucco un producto muy interesante. Verdi ha salido reforzado y la imagen de marca ha funcionado...

Dos cometarios que sugiero y que hay que leer...
http://elblogdeatticus.blogspot.com.es/2015/05/nabucco-giuseppe-verdi-palau-de-les.html
http://cantanellas.blogspot.com.es/2015/05/nabucco-en-el-palau-de-les-arts-30042015.html?spref=fb


domingo, 1 de junio de 2014

LA FORZA DEL DESTINO. Palau de les Arts 31/05/2014. "Fuerza, destino y suspense"


"Forza", destino y suspense

Los cines han acogido en sus programaciones y con cierto éxito a la ópera. En esta ocasión, es el cine el que ha servido de inspiración y apoyo a Davide Livermore, para plasmar su visión de la ópera "La forza del destino" de Verdi, que ayer sábado inauguró el Festival del Mediterráneo 2014 en el Palau de les Arts de Valencia.
Curiosa es la coincidencia del nombre de "Calatrava" en el texto, la palabra "destino" en el titulo y la aportación de Hitchcock, el mago del "suspense", en las sugerencias cinematográficas del montaje. Quizás sea porque el destino de la ópera en Valencia está sometido a un continuo suspense y Calatrava tiene mucho que ver en esto.




De éxito se puede calificar la función del estreno de la ópera verdiana de ayer sábado, consiguiendo en su conjunto y de manera especial en el apartado vocal, una versión de indiscutible nivel de excelencia.
Zubin Mehta, recibido con muestras de aceptación y agradecimiento a sus reivindicaciones de soporte al Palau de les Arts y a todo lo que engloba, hizo una versión musicalmente espléndida. Comenzando por la obertura, matizada, cargada de pathos y muy bien expuesta teatralmente para lo que venía después. Acompañó de manera magistral el aria de Leonora "Pace, pace mio Dio", más lenta y contrastada de lo habitual y consiguiendo, junto con la soprano, uno de los momentos memorables de la noche. No fue el único.
Liudmila Monastirska fue una Leonora con  mucha superioridad. En el primer acto estuvo algo estridente, pero en el resto consiguió dominar su chorro de voz y regulando su caudal con maestría dio muestras de ser la soprano verdiana del momento. Triunfó.
Gregory Kunde tardó un poco en calentar la voz y una vez templada cantó espléndidamente su parte como Don Alvaro. Su aria del tercer acto fue otro de los momentos álgidos de la noche. Repitió su éxito como "Otello" del año anterior.
El tercero en discordia de este drama es Don Carlo di Vargas, y Simone Piazzola, con voz algo más lírica de la requerida, lo cantó muy bien y volvió a dar muestras de divismo, como ya lo hiciera en su intervención en "La Traviata" del año pasado. Un poco más de humildad no le vendría mal.
Ekaterina Semenchuk, en el ingrato papel (para mi) de Preziosilla, demostró con su voz de timbre eslavo que ella también contaba para el triunfo de la velada.
Stephen Milling como Padre Guardiano, impuso voz y autoridad, aunque tal vez se quedó un tanto fuera del estilo verdiano requerido.
Roberto de Candia se hizo cargo de Fra Melitone. Lo resolvió con mucho oficio pero quizás con cierta falta de gracia, cosa que yo agradecí, porque las partes ligeras me descolocan un poco de la trama y me resultan de lo más pasajeras. Me va el drama, lo asumo.
In-Sung sim en el corto papel de Il Marchese di Calatrava, sólo canta en el primer acto, y su muerte accidental ya se sabe que es la causa del consiguiente desaguisado destino del resto de protagonistas. No desentonó y dejó para el resto la labor de continuar con la "forza" necesaria.
Bien el resto: Cristina Alunno (alumna aventajada del Centre de perfeccionament Plácido Domingo)  como Curra, Mario Cerdá como Maestro Trabuco, Ventseslav Anastisov como Alcalde y Aldo heo en el papel del cirujano.

Orquesta y coro volvieron a brillar, y no está de más recalcarlo, dadas las penurias laborales y económicas por las que están atravesando, junto con el resto de integrantes del... ¿emblemático? Palau de les Arts.



La puesta en escena ha sido una grata sorpresa. Difícil era imaginarse la traslación de la trama a los años cincuenta, y Davide Livermore lo ha conseguido, cambiando caballos de cuatro patas por caballos de potencia del motor del coche, y espadas por fusiles, el resto permanece y lo subraya. Está el fatal destino, la angustia, el vértigo, el desasosiego, la guerra, la miseria, el sufrimiento, las connotaciones sociales y la venganza. Pero sobre todo están los hábitos de los monjes, el sentido religioso del texto y el anticlerical de Verdi.
La escenografía es visualmente estética, y con pocos medios y jugando con las luces se consigue transmitir toda la esencia de la trama. La pantalla, con sus cortinas que se abren y se cierran y las proyecciones de imágenes, nos remiten a viejos recuerdos cinematográficos, consiguiendo una simbiosis muy atractiva de cine y ópera, y que le viene muy bien a este libreto tan decimonónico, para hacerlo mucho más creíble a nuestra mentalidad actual. Lievermore siempre acaba convenciéndome.
Justo es citar la labor de la responsable del vestuario, Mariana Fracasso, que esta vez no hace honor a su apellido si le quitamos una ese. Al responsable de la iluminación, Antonio Castro, todo un acierto. Y a D-Wok S.R.L., que se ha hecho cargo de la videocreación.

Otra noche de gloria para nuestro recinto operístico, a pesar de algunos de los presentes en el palco principal...

viernes, 30 de mayo de 2014

LA FORZA DEL DESTINO DE VERDI: "UNA ÓPERA MONACAL"



Un libreto un tanto disparatado y una partitura de excelente fuerza dramática, es lo que caracteriza a "La forza del destino". Verdi, apartado de la composición por aquellos años, acepta la invitación del teatro de San Petersburgo y se decide a componer una nueva ópera.
Se basa en la obra teatral "Don Álvaro o la fuerza del sino" de Ángel Saavedra, Duque de Rivas, y como es previsible por el titulo, el tema es el destino, marcado por la muerte accidental del padre de la chica, lo que provoca el ansia de venganza de su hermano y le complica la relación amorosa con su chico. El destino lleva a la pareja a retirarse del mundo y refugiarse en la vida monacal huyendo del vengativo hermano, pero no juntos, sino que sufriendo su amor imposible, cada uno por su lado, sin saber que están muy próximos físicamente.

sábado, 26 de octubre de 2013

LA TRAVIATA. Palau de les Arts. 24/10/2013. UN HOMENAJE A VIOLETTA VALÉRY



Este comentario se basa en la función del jueves 24 de octubre. Sobre lo ocurrido el día del estreno ya se ha hablado mucho en medios impresos y digitales y las torticeras alegaciones de "normalidad" ante un "imprevisto" no han calado mucho en la opinión de los que vivieron la situación y sufrieron de todo lo contrario: la falta de previsión ante una anormalidad que se sabía que podía ocurrir.

En esta segunda función a la que asistí, sí que discurrió todo con absoluta y excelente "normalidad". Tanto Jessica Nuccio como Aquiles Machado en sus respectivos papeles de Violetta Valéry y Alfredo Germont y que sustituían por enfermedad a los interpretes previstos inicialmente, han puesto el listón muy alto y mucho tendrán que esforzarse Yoncheva y Magrì, si logran superar sus dolencias y cantan en las nuevas fechas anunciadas, para hacer olvidar a sus sustitutos.
Esta contemporánea visión del personaje de Violetta, hace que tenga que enfrentarse, con total premonición y desde el comienzo, a sus ultimas horas de vida y a una sociedad masculina e implacable, que solo le produce incomprensión, rechazo y un acuciante sentimiento de soledad. La redención vendrá en el último acto, aunque, como ella misma dice: ya es tarde.

sábado, 15 de junio de 2013

LA ÓPERA. Una banda sonora de los acontecimientos (8)



Octava entrada para enlazar la actualidad y la ópera como banda sonora. El tema candente de los pactos PP y PSOE cara al próximo Consejo Europeo y sobre algunos temas más, la preocupante situación económica y la penosa espera hasta que la dejemos atrás...

domingo, 2 de junio de 2013

OTELLO DE VERDI. Palau de les Arts. 1/6/2013. LA ESPIRAL DE LOS CELOS




VI Festival del Mediterrani. Otello (Verdi). Palau de les Arts. 1/6/2013
Gregory kunde / Maria Agresta / Carlos Álvarez / Marcelo Puente / Mischa Schelomianski / Mario Cerdá
Seung Pil Choi / Cristina Faus / Boro Giner
Dirección de escena e iluminación Davide Livermore
Escenografía Davide Livermore / Giò Forma Production Design
Vestuario Mariana Fracasso / Davide Livermore
Escolanía de la Mare de Deu dels Desamparats. Director Luis Garrido 
Coro de la Generalitat Valenciana. Director Francesc Perales
Orquesta de la Comunitat Valenciana. Dirección musical Zubin Mehta
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Un preámbulo al estreno con presencia institucional, tanto local como estatal: la responsable y el implicado en este Festival del Mediterrani ya lo hicieron, y ayer fueron los trabajadores los que reclamaban más participación efectiva de las instituciones para salvar, en este caso, su precaria situación y la continuidad de lo ya conseguido con este proyecto en el caso de los primeros. Esperemos que la citada presencia sirva para conseguir estos objetivos.


Un escenario circular único para reflejar la "espiral de los celos" y un núcleo con movilidad para crear el marco donde se desenvuelven las principales situaciones de la trama. Esta es la propuesta escénica que Livermore ha creado para llevar a cabo sus ideas del Otello de Verdi. Ideas que funcionan en lo teatral e impactan en lo visual. La relación de la pareja de amantes adquiere un tono más erótico en el dúo del primer acto y Desdemona lo pone de manifiesto en su gran escena con la que se inicia el ultimo, donde en su ensoñación adopta una postura receptora de quien es su objeto de deseo. Quizás en el empeño de actualizar la acción, se refuerza la idea de la relación física como elemento que puede llevar a un desenlace tan visceral, haciendo notorio el alejamiento físico en la conclusión de la escena final.

jueves, 30 de mayo de 2013

LA ÓPERA. Una banda sonora de los acontecimientos (6)



Para esta sexta entrada de mi particular banda sonora de los acontecimientos, recurro a Verdi como celebración (una vez más) del bicentenario de su nacimiento. Los asuntos son serios, pero un pequeño toque de ironía es necesario para no acabar atiborrado de pastillas (legales) para soportar la realidad...

martes, 28 de mayo de 2013

OTELLO DE VERDI. Un par de curiosidades.


Dos curiosidades que surgen escuchando Otello: una inspiración del propio Verdi que le valdría para la elaboración de su última obra escénica y un paralelismo musical del mundo oriental que Puccini creó posteriormente para su Turandot...¿son sólo sensaciones o hay algo de realidad?...


¿Es esta escena de Yago un antecedente musical de lo que sería posteriormente Falstaff?.
Verdi parece estar creando la base para la que fue su gran última obra para la escena...curioso, al tratarse Otello de una ópera dramática y Falstaff de una comedia...




El trío del tercer acto es otro de los momentos donde se percibe el germen de lo que sería Falstaff...




En el célebre "Credo in un Dio crudel" de Yago del acto II hay 14 segundos (de 0.30 a 0.44) que la música nos lleva al Turandot de Puccini...esta sensación se repite más adelante durante 11 segundos (1.35 a 1.46)...



lunes, 27 de mayo de 2013

OTELLO DE VERDI. La ley de los celos



Verdi consiguió con su penúltima ópera, basada en la tragedia de Shakespeare, culminar lo que tanto perseguía con sus últimas obras, alejarse de los parámetros que habían imperado en la ópera italiana y crear un auténtico drama musical. Texto y música se entrelazan teniendo su particular protagonismo en el discurso dramático. Lograr que una tragedia pueda llegar a conmover es la aportación de Verdi con su estimulante y magnífica partitura.
Algo tan terrenal y mundano como los celos son el tema principal de la obra del dramaturgo inglés que Arrigo Boito consigue condensar en lo esencial en su excelente libreto, cuya calidad estimuló a Verdi para lograr lo que buscaba ya en sus últimas óperas, que el continuo discurso musical tenga su relevancia en la narración dramática y sus personajes.
Los tres protagonistas principales, Otello, general de la armada veneciana, Yago, su alférez y Desdémona, la  enamorada y sufridora esposa del general, son las víctimas de esta tragedia, Yago lo es de sí mismo y de su ambición e inocula el veneno de los celos sembrando la duda en Otello, su primer damnificado, provocando que Desdémona sea la inocente víctima de ambos, sufriendo las consecuencias de la inseguridad y enajenación de su consorte.

lunes, 13 de mayo de 2013

LA ÓPERA. Una banda sonora de los acontecimientos (5)


La justicia, ese conglomerado de normas y reglas que regulan las relaciones entre los integrantes de toda sociedad que se precie, es el tema de esta quinta entrega… y ya se sabe que la justicia es implacable, aunque no se aplique a todos por igual… Algo así como que siempre toca… cuando no un pito una pelota…

viernes, 3 de mayo de 2013

LA ÓPERA. Una banda sonora de los acontecimientos (4)


La ópera Macbeth de Verdi es la protagonista de esta cuarta entrada que intenta reflejar una banda sonora de los acontecimientos. Lady Macbeth es la inspiración como gran instigadora de los nefastos actos de su esposo...que no cunda el pánico...ella es un caso especifico en estas lides.

domingo, 14 de abril de 2013

LA ÓPERA. UNA BANDA SONORA DE LOS ACONTECIMIENTOS.


La ópera casi siempre me ha acompañado en los últimos 25 años de mi vida (más o menos) y con la ayuda de los actuales responsables de los montajes, que se empeñan en actualizar los libretos de las obras, esta empezando a formar parte de los acontecimientos que marcan la actualidad informativa como una sarcástica banda sonora, que puede ilustrar musicalmente noticias o hechos de relativa importancia...un modo de actualizar la ópera como otro cualquiera.

Algunos sarcasmos que me han llevado a asociar ópera y actualidad...hay más.

lunes, 28 de enero de 2013

I DUE FOSCARI. POR Y PARA ÉL



I DUE FOSCARI - Palau de les Arts - 27/01/2013
Plácido Domingo-Ivan Magrì-Guanqun Yu-Gianluca Buratto
Orquestra de la Comunitat Valenciana. Dirección Omer Meir Wellber
Cor de la Generalitat Valenciana. Director Francesc Perales
Dirección de escena Thaddeus Strassberger


Ahora que esta muy cerca la fecha de inicio del carnaval en Venecia, la única escena que hace referencia a este festejo es la menos conseguida en la escenografía de esta producción que gracias a la maestría en el manejo de la iluminación a cargo de Bruno Poet se consiguen impactantes imágenes de gran belleza plástica y una efectiva recreación de ambientes sin grandes cambios escenográficos.
La ambientación general es lúgubre y tenebrosa (el Palacio Ducal brilla por su ausencia), debido a la escenografía de Kevin Knight que solo se rompe con el acertado rojo que la encargada del diseño del vestuario, Mattie Ullrich, emplea en los ropajes de Francesco Foscari y los integrantes del Consejo de los Diez que nos transporta a la Venecia Ducal del Siglo XV. La sensación de abuso de poder, injusticia y traición se plasma en esas escenas de la prisión del Estado, quizás exageradas, pero que dan juego en esta trama y escenografía tan monolítica. Cabría decir que este abuso de poder e injusticia no resultarían anacrónicos en los tiempos actuales.
Hay algunas licencias con respecto al libreto, como la cama y los aposentos del Dux en la escena final, una manera de humanizar el personaje e incrementar el juego escénico.

domingo, 20 de enero de 2013

I DUE FOSCARI. "LA CINA È VICINA"

La hora de poder saborear la propuesta del Palau de les Arts de “I Due Foscari” se acerca y es el momento de hablar de algunos de los ingredientes. En este caso, de los tres principales intérpretes de esta obra que flaquea dramáticamente y por tanto depende de ellos y sus voces hacer que ya en el primer acto, cuando hacen sus respectivas presentaciones de los personajes, cautiven al público vocalmente.
Jacopo Foscari, es el primero en salir a escena. Es un papel de tenor lírico, un lirismo sufriente, en algún momento delirante y en otros expresando sus lamentos por la injusta situación a la que se ve sometido. Ivan Magrì será el titular de este papel, al que conocemos por haber cantado el Duque de Mantua en “Rigoletto” recientemente. Tiene la voz y los agudos para hacerlo creíble si sabe matizar esa melancolía y delirio que respira el personaje.
Lucrezia Contarini, la segunda en presentarse, es un papel de soprano lírico-spinto tirando a dramática con cualidades para el belcanto, con un sólido registro en las notas graves, un centro carnoso y un agudo solvente…Verdi no se lo pone nada fácil.
La responsable de este reto será Guanqun Yu, una joven cantante china salida del concurso Operalia 2012 y que ha debutado ya en el MET con la Leonora de “Il Trovatore”. Por lo que he escuchado de ella, tengo especial interés en valorarla en vivo en este difícil papel.