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sábado, 16 de enero de 2016

"SAMSON ET DALILA". Les Arts, 14 de enero 2015. FASCINACIÓN, CONTRARIEDAD... Y CONTROVERSIA



La función de esta ópera de Camille Saint-Saëns motivo de estas notas, fue la del 14 de enero, la segunda de las cinco programadas, y al finalizar la primera parte que incluye los actos primero y segundo, salí a tomar el fresco, estaba fascinado. La contrariedad vino en la segunda parte, en el tercer acto, Esta contrariedad forma parte de la fascinación final y de la controversia generada. Intentaré explicarlo con las notas que siguen...




Muy apreciables los debuts de los dos protagonistas, Gregory Kunde y Varduhi Abrahamyan, en sus respectivos papeles que dan titulo a la obra. Kunde, que fue un Samson con limitaciones de movilidad por un accidente durante los ensayos, tiene además mi admiración. Otro hubiera cancelado y él quiso seguir en el proyecto, y con la complicidad tanto del equipo técnico, del escénico y de sus compañeros de reparto, coro incluido, encontraron la solución y funcionó. Dadas sus limitaciones físicas tuvo que transmitirlo todo con el canto y lo hizo. La escena del dúo, la más peliaguda dado su estado, se resolvió con inteligencia. Es el momento más esperado de esta ópera, y las voces, la música, el juego de luces, el color... y las rastas, crearon uno de los momentos memorables. Ese juego erótico con las rastas de Samson me fascinó. Fue como un bálsamo de auténtica sensualidad después de tanto escuchar hablar de rastas a algunos diputados del congreso... Una contrariedad y una fascinación, por este orden.
Abrahamyan estuvo seductora en su papel de mujer fatal como le pedía la puesta en escena. Por voz, mejor en las partes líricas que en las más dramáticas. Frasear como lo hizo en sus "arias", con el tempo ralentizado como le marcó Abbado, tiene su mérito y el resultado, para ser su primera Dalila, fue cautivador.  
André Heyboer, cantó bien y puso intención, pero le faltó algo de peso en la voz, que no es mucha, para acabar de redondear su parte como sumo sacerdote.
Jihoon Kim en el papel de viejo hebreo, desempeñó su parte con plena corrección y le regalaron con otro de los momentos especiales: su intervención en el primer acto, cantando en el patio de butacas de espaldas al director, escuchándose al coro cantar fuera de escena detrás del patio de butacas, fue un momento mágico.
Alejandro Lopez en el papel de Abimélech, Emmanuel Faraldo como mensajero filisteo y los dos filisteos a cargo de David Fruci y Javier Galán, completaron el elenco y cumplieron su cometido.
Sumando las excelentes prestaciones de la orquesta y coro titulares de Les Arts, se confirma que el nivel de calidad se mantiene y el director musical de la velada tuvo mucho que ver en ello...




Satisfecho debió de acabar con su labor en esta función el maestro Abbado. Era su primera intervención como director titular, dirigiendo esta ópera que él mismo ha definido como difícil y con muchos contrastes debido a los diferentes matices que requieren cada uno de sus tres actos. Superó los escollos, con momentos de verdadera fascinación y concertando voces y coro, en algún caso concreto situados fuera de escena, lo que no favorecía, precisamente, esta labor. Me quedó para el recuerdo todo el segundo acto, y en especial el dúo de los dos protagonistas... Muy personal su manera de acompañar las tres "arias" de Dalila, con un tempo lento sin perder intensidad y lirismo, contando con la meritoria confabulación de Varduhi Abrahamyan. Su complicidad con la Orquestra de la Comunitat Valenciana funcionó, sacando de ella un espléndido sonido. El Cor de la Generalitat Valenciana estuvo admirable, y junto con la batuta de Abbado consiguieron en el primer acto, esa mezcla de espiritualidad que transmite la música en ciertos momentos, con otros de impacto dramático reforzados por las imágenes en blanco y negro. Otro motivo de fascinación.




Entramos en la parte escénica y aquí es donde se mezclan fascinación y controversia. Se presentó el montaje de La Fura dels Baus bajo la dirección de Carlos Padrissa como una revisión del original estrenado en la Ópera de Roma en 2013. La intención era aligerarlo para reducir costes. Se calificó como minimalista, y el concepto funcionó mucho mejor en los dos primeros actos. En el tercero, el más "furero" en potencia, se notó la reducción de costes y lo que pudo ser no fue. La bacanal, que pudo ser una autentica orgía tomando referencias sado-maso con la utilización del bondage, se convirtió en una fiesta de matarifes, dando la sensación que la música iba por un lado y lo que se veía por otro. Lo que no deja de ser una contrariedad, una pequeña decepción, sobre todo por que daba la sensación de ya visto...
Zalmira Pasceri, responsable de la coreografía y cabeza visible en el apartado escénico ante la ausencia de Padrissa por motivos laborales, dijo en su momento que la intención era "ir de lo histórico a lo individual", o lo que es lo mismo, de lo bíblico a la realidad actual. Hay muchos guiños y referencias que lo confirman... Códigos de barras, códigos QR, cinturones-chalecos con explosivos, oro negro, bondage, mandalas, y sobre todo la sensación de que cada uno de los personajes va a lo suyo, sin interaccionar mucho entre ellos, solo lo imprescindible. También hizo alusión al ADN, al que nos diferencia genéticamente, y al que, en modo alegórico, nos marca en el aspecto cultural, religioso y geográfico.
El ADN de La Fura es el que es y está bien que así sea. Provocar fascinación, contrariedad y controversia me parece bien, y a la ópera le sienta de maravilla para no morir de narcisismo, y tal vez, para que un público más joven, con rastas o sin ellas, se interese por controversias como esta.
 



El color predominante de esta producción es el blanco y negro, aunque en las fotos aquí expuestas se demuestra que algo de color hubo. Un montaje con sus pros y sus contras, controvertido, pero que hay que ver, 
La parte musical fue estupendamente servida y me hace sentir más cerca de esa definición que hizo el maestro Abbado de esta obra de contrastes... "Maravillosa y coral".

domingo, 10 de enero de 2016

"SAMSON ET DALILA"... TODO POR LOS PELOS


Mandala floral
El 12 de enero se estrena la producción de La Fura de la ópera "Samson et Dalila" de Camille Saint-Saëns en Les Arts, y estas notas son una aproximación a lo que veremos y escucharemos en las cinco funciones previstas.

Oratorio, ópera y bacanal. Esta es la evolución, más o menos, de los tres actos en que se compone la más conocida y, prácticamente, la única de las óperas de Camille Saint-Saëns que se representa en la actualidad.  
Saint-Saëns compuso esta obra dejando de lado su primera intención de crear un oratorio, para finalmente crear una ópera alentado por Franz Liszt. Esta puede ser la razón de ese aire de espiritualidad del primer acto, que se transforma en orgiástico en el último, pasando por el sensual y más operístico del acto segundo, donde se encuentran los momentos más memorables de toda la obra.

El primer acto tiene un carácter narrativo, a modo de oratorio, con una especial intervención del coro y algunos solistas. Es en el segundo cuando la esencia de la ópera hace acto de presencia, y la trama, conflictos y motivaciones de los personajes quedan expuestos. El tercero rinde pleitesía a la Gran Ópera francesa con la gran escena-ballet de la bacanal y su exotismo musical. Un "mix" para elevar el espíritu y sacar a relucir las bajas pasiones, todo con un toque muy particular... Franco-germánico se podría decir.

La puesta en escena de La Fura es una revisión de la originalmente presentada en la Ópera de Roma en 2013. En aquel entonces no provocó mucho entusiasmo. Para estas representaciones en Les Arts, la han aligerado para reducir costes, y quizás, esperemos, para corregir y mejorar los resultados.
Según Carlus Padrissa la inspiración en los mandalas seguirá presente y el blanco y negro refleja los contrastes de esta obra, que oscila entre los sentimientos religiosos y los placeres mundanos.
Abbado, el director musical, ha definido la obra como: "Maravillosa y coral", y ha alabado la afinidad de la Orquestra de la Comunitat Valenciana con la música de Saint-Saëns. Lo que me da seguridad para creer que será una ocasión más para disfrutar con la orquesta titular y el también titular Cor de la Generalitat Valenciana.

Una vez más se cumple una especial característica... La mala es ella, y tiene tres arias para lucirse. Un papel-bombón para muchas mezzosopranos... si encuentran un Samson que les de la réplica y esté a su altura. El consuelo para él es que se redime destruyendo el templo, acabando con los filisteos allí presentes en plena bacanal y vengándose de la tomadura de pelo de Dalila... Sí, porque "todo viene por los pelos de Samson"... 

Quiero remarcar que los dos intérpretes protagonistas, Gregory Kunde y Varduhi Abrahamyan, debutan sus papeles de Samson y Dalila en Les Arts, y esto es, como ha ocurrido en otras ocasiones, un punto a favor de los responsables de llevar a cabo este proyecto, y un motivo de agradecimiento hacia los dos cantantes por darnos la oportunidad de presenciar lo que para mí es un acontecimiento.       


Dejo a continuación tres vídeos que ilustran algo de lo arriba comentado...


Acto primero





Acto segundo





Acto tercero y final de la ópera...



martes, 5 de mayo de 2015

NABUCCO. PALAU DE LES ARTS. 2/05/2015. IMAGEN DE MARCA


El éxito de ventas de localidades para estas funciones de Nabucco , tal y como se refleja en la web de Les Arts, requeriría un estudio de mercadotecnia para poder explicar el porqué de este fenómeno.
Verdi es la marca, el "Va pensiero" es una especie de eslogan que funciona a las mil maravillas, y Nabucco es el producto que ha demostrado ser un éxito de ventas gracias a su eslogan. Los que han adquirido entradas para este espectáculo, no saldrán defraudados.

Esta obra es la tercera de Verdi. La compuso con los ánimos bajo mínimos provocados por el fracaso de su obra anterior, y como consecuencia de algunos penosos acontecimientos personales. Es un tanto deslavazada. Los conflictos se inician, pero no se desarrollan del todo. La trama va deslizándose a trompicones. Ya en la obertura asoma un toque opereta, al final, que me desinfla un poco los ánimos. El bel canto está muy presente en su composición, y la sombra de Donizetti, Bellini, y hasta de Rossini, aparecen de forma muy sutil en determinados momentos. El gran Verdi aún estaba por llegar. Su gran aportación fue iniciar con esta obra los grandes papeles para la voz de barítono, a la que aportó personajes, algunos de protagonistas, como en este caso, de especial relevancia... y ese coro, adoptado como himno nacionalista en su momento y que ha perdurado hasta nuestros días, en su simbología, en el alma de los italianos.
Con todo lo anterior bajo sospecha, este montaje evocador y atemporal, y la labor de todos los integrantes de la parte musical, lograron que las expectativas se vieran superadas con creces.
                     


La dirección de escena, escenografía y vestuario es de Yannis Kokkos y es una producción de la Bayerische Sraatoper. Creo que data del 2008.
El escenógrafo francés de origen griego, propone una puesta en escena muy sugerente. Juega con la propia fisonomía geométrica de la antigua ciudad de Babilonia, con la abstracción geométrica de parte de la pintura abstracta, y haciendo honor a los distintas partes, que no actos, en que se divide esta obra, compone unas imágenes escenográficas de indudable atractivo, geométricas en su configuración y abstractas en su concepto, pero muy estimulantes.
La iluminación de Michael Bauer, de la que se hizo cargo Benedikt Zehm para esta reposición en Les Arts, juega un papel fundamental. Hay una apuesta de luces y sombras, de escasos colores, pero acertados, que contrastan con el negro y los tonos sombríos, para resaltar el lado más oscuro de esta trama de conflictos políticos y religiosos, de opresores y oprimidos. Una sugestiva puesta en escena que hace esta ópera más interesante de lo que su libreto sugiere.
                                                                 


Dimitri Platanias es el Nabucco protagonista. La voz es atractiva y suficiente. Fue de menos a más, quizás, reservándose para las últimas partes, en las que Verdi le ofrece la ocasión de lucirse.
Abigaille es un papel difícil y por momentos ingrato vocalmente. Anna Pirozzi lo afrontó con valentía y con una voz plena en todos los registros. El timbre es atractivo, y su carta de presentación en Las Arts con este papel no puede haber sido más gratificante. Se llevó los aplausos más sonoros de la noche... a la par con los dedicados al coro.
Serguéi Artamonov, con una voz algo escasa en el registro agudo, sacó adelante el papel, nada cómodo para un bajo, de Zaccaria. No desmereció del conjunto, lo que ya tiene su mérito.
En esta obra, el tenor, en el personaje de Ismaele, tiene menos protagonismo de lo habitual. Brian Jadge, no se lució especialmente por falta de un aria que se lo permita, pero su voz se escuchó firme en las escenas en las que hacía acto de presencia.
Después de su grata intervención como Adalgisa en la Norma anterior a este Nabucco en Les Arts, Varduhi Abrahamyan se hacía cargo, en este caso, de Fenena, la hija del rey. Volvió a lucir su potente voz y bello timbre. Es un valor seguro, aunque brilló menos que en la obra de Bellini.
En los personajes secundarios, el Gran sacerdote lo defendió Shi Zomg con la falta de rotundidad requerida. David fruci fue Abdallo y Hyenkyung choi cantó el corto papel de Anna. Los tres son una aportación del Centre de Perfeccionament Plácido Domingo.

Mención aparte merecen Nicola Luisotti al frente de la Orquestra de la Comunitat Valenciana, y el Cor de la Generalitat Valenciana.
El director italiano estuvo brillante y musical. A esta partitura llena de contrastes, le sientan bien los cambios de tensión y las dinámicas contrastadas, sin llegar a perder el control. Ese esplendoroso sonido lo consiguió gracias a la orquesta titular, que volvió, una vez más, a demostrar que es una formación de excelente calidad.
Verdi se esmeró en la parte coral de esta obra. El protagonismo de los coros en el desarrollo de la trama es fundamental en esta ópera. Tenemos la suerte de contar con un coro de una calidad reconocida, y como el de Busseto le ofrece en bandeja la ocasión de demostrarlo a lo largo de tada la representación, el disfrute está asegurado. Es uno de los alicientes que tienen estas repesentaciones... poder deleitarse con sus intervenciones es todo un lujo.



Las voces, el coro, la orquesta, la dirección musical, y resaltar el lado oscuro y gris de la trama con luces y sombras, hacen de este Nabucco un producto muy interesante. Verdi ha salido reforzado y la imagen de marca ha funcionado...

Dos cometarios que sugiero y que hay que leer...
http://elblogdeatticus.blogspot.com.es/2015/05/nabucco-giuseppe-verdi-palau-de-les.html
http://cantanellas.blogspot.com.es/2015/05/nabucco-en-el-palau-de-les-arts-30042015.html?spref=fb


lunes, 9 de marzo de 2015

NORMA. PALAU DE LES ARTS. 8/3/2015 "SIMBOLOGÍA, ALEGORÍA Y FRAGILIDAD"


Con estas tres premisas se representa esta Norma de Les Arts. Hay símbolos, hay alegorías y hay una fragilidad en este trágico personaje que es Norma, que se manifiesta ya en su gran cavatina "Casta diva". La voz de Mariella Devia se ajusta bien a este perfil de Norma. No tiene la voz ideal, pero sí la maestría para sacar adelante su Norma, más frágil, pero totalmente creíble. Una lección de bel canto.
El Pollione de Russel Thomas, es un poco torpe en su deambular escénico, pero con una voz recia y atractiva llevó adelante su personaje con cierta relevancia.
Varduhi abrahamyan tiene una voz imponente, de bello timbre, muy contrastada con la de Devia, aunque en los dúos la sabiduría de la veterana soprano se impuso. Su Adalgisa fue de grato impacto.
En su corto papel de Oroveso, Serguéi Artamanov dejó un buen sabor de boca, y fue creíble tanto como jefe de los druidas como en su figura paterna respecto a Norma.
En los dos papeles menores de esta obra, salió mejor resuelta la Clotilde de Cristina Alunno que el Flavio de David Fruci, un tanto falto de proyección vocal. Ambos proceden del Centre de Perfeccionament Plácido Domingo.


La orquesta y el coro titulares volvieron a dar muestras de su calidad. Ni el pequeño desajuste que hubo en una de las entradas del coro empañó su labor, tanto en su parte escénica como vocal. 
La orquesta estaba en buenas manos y eso siempre se nota. El coro, en esta obra, tiene momentos de especial y sutil relevancia en el discurso dramático, y estuvieron a gran altura.
El Ballet de la Generalitat también interviene, como es habitual últimamente cuando la ocasión lo requiere... y si no lo requiere también, como es este caso. Nada que objetar. Cumplieron perfectamente su cometido.



La agradable sorpresa vino de la dirección de Gustavo Gimeno. Él mismo hablaba de la dificultad del reto. Una primera Norma impone respeto. Supo encontrar la medida exacta de esta obra, entre heroica e intimista. Respiró con los cantantes, los acompañó con mimo sin perder el pulso y le dió presencia a la orquesta cuando se podía y se limitó a matizar el canto cuando el momento lo requería. Una gran labor de un director con no mucha experiencia en un foso de ópera. Admirable.



La labor de Davide Livermore como director de escena ya es bien conocida. Fiel a su línea de crear espectáculo con la ópera, ingenia una representación visualmente atractiva y atrayente. Brillante, tanto por la utilización de la luz, como por la sugerencia de símbolos y alegorías visuales. Consigue dar agilidad a la escena en esta ópera, un tanto estática en su dramaturgia, y sentido en el ir y venir, ascenso y descenso, de esa muestra de naturaleza muerta que se supone que es el gigantesco tronco que preside la escena. Hay que tener en cuenta que los druidas estan muy ligados al bosque y a la naturaleza.
Una falla... puede ser, pero en las monumentos falleros también hay imaginación y aquí la hay... 
Especial referencia se hace al tema del infanticidio, consumado en el texto original en el que se basa el libreto de Felice Romani, pero no en la ópera de Bellini. Y que en este montaje sobrevuela como un peso en la conciencia maternal de la protagonista.
Yo aplaudo este montaje, por imaginativo, por espectacular y por su enorme plasticidad.
A todo esto contribuyen las labores de Giò Forma en la escenografía, de Mariana Fracasso con el vestuario y de D-WOK en la videocreación.

Una gran obra lírica, bien servida en todos los aspectos, que devuelve al Palau de Les Arts a la posición que nunca se debió dejar perder como teatro de ópera... Esto último va dirigido a quién corresponda...  


Comentarios a tener muy en cuenta en estos dos blogs referenciales:
http://cantanellas.blogspot.com.es/2015/03/norma-en-el-palau-de-les-arts-832015.html
http://elblogdeatticus.blogspot.com.es/2015/03/norma-vincenzo-bellini-palau-de-les.html