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miércoles, 14 de diciembre de 2016

'I VESPRI SICILIANI'. LES ARTS. 13/12/2016



Sin Elena no hay 'I vespri siciliani'... Esto es lo que parece que se tradujo el día del estreno con la participación de Maribel Ortega, con medios vocales insuficientes para afrontar el papel según han reflejado las crónicas del evento. No estuve ese día, así que me limito a reflejar dichas crónicas.
Yo asistí ayer a la segunda función, en la que cantaba Sofía Soliviy, la otra soprano prevista para sustituir a Anna Pirozzi en estas funciones, tras causar baja por su estado de gestación.
Iba con los ánimos contrariados y salí con cierto disfrute. Hay alicientes suficientes para ello, como el trío masculino de protagonistas, el Cor de la Generalitat, la Orquesta de la Comunitat... y la estimulante producción, en muchos momentos, del intendente de Les Arts Davide Livermore.


Foto E. Moreno Esquibel
El montaje, que actualiza el libreto a nuestro tiempo, es político, con toques irónicos y, aunque muy italiano en su relato, universal. Hay referencias más o menos directas, a los asesinatos de los jueces Falcone y Borsallino, a Berlusconi flotando por el ambiente y a Mediaset con sus 'Mama chicho' también, a la manipulación y control de los medios de comunicación y la violencia como forma de ejercer el poder, al machismo, a la pérdida de identidad y de criterio como resultado de frivolizar la política y la sociedad... Cada uno puede sacar sus propias conclusiones. Las relaciones de los personajes y sus motivaciones están contadas según refleja el libreto, que dicho sea de paso, no era del completo agrado de Verdi. No faltan las diatribas y requerimientos paterno-filiales, de pareja y sus luchas internas entre el amor, el honor, el deber, el deseo de venganza y el perdón, señas de identidad en la gran mayoría de sus obras.
Los toques políticos con la presencia de un parlamento en la escenografía en escenas corales que pueden parecer ridículas, no hacen sino reflejar la realidad parlamentaria y política de los últimos acontecimientos, por estos lares y más allá de los mares, que no dejan de tener un tufillo de ridiculez...
Hay que mencionar la participación de algunos de los integrantes del Ballet de la Generalitat, que pusieron su vistoso granito de arena en esta ópera tan multitudinaria.


Foto E. Moreno Esquibel 
La parte musical estuvo bien servida, aunque con algunas connotaciones...
En lo vocal, el Cor de la Generalitat volvió a dar muestras de su calidad, tanto por empaste y sonoridad como por implicación en la escena.
Gregory Kunde ha cantado muchas veces el papel de Arrigo y hay pocos tenores que se atrevan con él. Con eso está ya dicho casi todo. Aún es capaz de cantarlo con suficientes recursos, incluido un falsete en forte al final de su aria del quinto acto.
Juan Jesús Rodriguez expuso como Monforte su excelente voz de barítono verdiano, al que le faltó matizar un poco más sus medias voces para redondear su labor.
El tercer protagonista masculino en discordia, es Procida, que tuvo en la sonora voz de bajo de Alexánder Vinogradov un buen servidor, luciéndose en su aria de entrada 'Oh tu Palermo'.
La comprometida partitura a la que se enfrentan las arriesgadas que se atreven a asumir el papel de Elena estuvo cantada, en esta ocasión, por la ucraniana Sofía Soloviy. Algún ligero sonido entubado en las notas bajas y el desigual color de voz no impidieron que saliera airosa en las partes dramáticas más comprometidas, y dejara algunas muestras de solvencia en los concertantes y en sus dos peliagudas y más conocidas arias de la parte final, actos cuarto y quinto, por las dos diferentes tipologías de voz que requieren.  
Homogéneos y cumplidores con el resto de personajes de esta obra tan coral. Andrea Pellegrini, Cristian Díaz, Nozomi Kato, Moisés Marín, Andrés Sulbarán, Jorge Álvarez, Fabián Lara en sus respectivos papeles de Il Sire di Berthune, Il Conte Vaudemont, Ninetta, Danieli, Tebaldo, Roberto y Manfredo.
La Orquestra de la Comunitat sonó en buena forma bajo la batuta de un Roberto Abbado, que no llegó a sacar todos los matices de esta partitura a medio camino entre la gran ópera francesa y el melodrama italiano del gran Verdi. Sí concertó y siguió con esmero a los cantantes y tuvo momentos de inspiración, pero el equilibrio y la tensión quedaron perjudicados por algunos excesivos contrastes.

'Elena' puede ser un tema disuasorio, pero como ya he dicho, hay elementos para poder disfrutar de un espectáculo con el que poder llegar a tener buenas, musicales e irónicas sensaciones...



miércoles, 27 de abril de 2016

'IDOMENEO' DE MOZART- PALAU DE LES ARTS- 24/ABRIL/2016... 'UNA ODISEA'


La Odisea, la clásica de Homero, aunque de soslayo, algo tiene que ver con el argumento de esta ópera. La inspiración para este montaje le vino a Livermore, responsable de la puesta en escena, de la otra Odisea, la del '2001', la fascinante obra cinematográfica de Stanley Kubrick. Con esta mezcla de epopeyas llegué a la conclusión que montar esta obra era una odisea..., un reto que se ha saldado con unos resultados notables.
La genial música de Mozart y la genialidad de Kubrick, juntas y algo revueltas, eran un aliciente para asistir a estas representaciones.

La Orquesta de la Comunitat Valenciana dio muestras de su enorme versatilidad. En esta ocasión tenía el reto de transmitir la pureza, la claridad y la luminosidad de la música de Mozart y, al mismo tiempo, integrarse en el desarrollo de los planteamientos dramáticos de la escena. La sonoridad procedente del foso fue muy gratificante.
Fabio Biondi, al frente de la orquesta, hizo una meritoria labor y llevó a buen termino esta monumental partitura. Los recitativos son fundamentales en estas obras. Se notó el trabajo en los ensayos y el resultado marcó el notable nivel musical alcanzado. Las más de tres horas de música que contiene esta ópera seria, fueron expuestas con una coherente intensidad dramática. Biondi era consciente de la dificultad de mantener el pulso sin caer en desequilibrios y lo consiguió con mucha solvencia.
      
En lo vocal también se logró unas estimables prestaciones. En esta segunda función del domingo 24 de abril, todo fluyó mejor que en la función del estreno tres días antes. Asistí el 21 a la primera representación, pero la visión parcial que tuve desde mi localidad me indujo a esperar a esta segunda función para dejar mis notas.

Gregory Kunde, el Idomeneo protagonista, está un tanto alejado del estilo mozartiano a estas alturas de su carrera. Su experiencia y magisterio en el bel canto decimonónico le permitió salir airoso. Su voz y canto estuvo muy presente y con cierta prudencia y sin alardes, dio la talla como rey de Creta.
La mezzosoprano Monica Bacelli, declaró en la presentación a la prensa, previa a estas representaciones, que le resultaba difícil el papel de Idamante, al tener que hacer de hombre. Esta supuesta dificultad la superó con creces. Bordó los recitativos, matizando con pleno dominio sus recursos vocales. Su canto no fue espectacular, pero estuvo siempre al servicio de la expresión y fue muy convincente dando vida al joven príncipe.
La generosa y enamorada princesa Ilia estuvo encarnada por la joven soprano brasileña Lina Mendes. Una voz atractiva y dúctil, con suficientes recursos para brillar en todas sus intervenciones.
Carmen Romeu, soprano valenciana de voz sonora, hizo de Elettra una potente creación, muy acorde con el visceral personaje. Quizá le faltó matizar algo más. En su última y difícil aria impactó vocalmente y su presencia en escena fue muy eficaz.
Emmanuel Faraldo quedó algo deslucido por falta de proyección vocal, aún así, cantó con mucha corrección el personaje de Arbace.
Michael Borth como sumo sacerdote y Alejandro López como la voz, que interviene al final del último acto, completaron el cuadro de protagonistas. Ambos estuvieron muy correctos.
El Cor de la Generalitat Valenciana, muy presente en esta obra, no solo en lo vocal sino también en la presencia escénica, proporcionó otra noche para el recuerdo. Cantar como lo hacen e implicarse de ese modo en lo teatral, es una muestra de profesionalidad y excelencia, reconocidas ambas cualidades por todos los que tienen la fortuna de trabajar con sus componentes.
Mozart puso su excelente música y Biondi situó los "balletti" en dos momentos de la representación, que según sus palabras, no interfirieran demasiado en el discurso dramático. Los componentes del Ballet de la Generalitat, también muy involucrados en diversos momentos escénicos, resolvieron la acuática coreografía de Leonardo Santos con sugestiva plasticidad y una cuasi perfecta ejecución. Difícil mantener el equilibrio y la coordinación en una superficie con agua y algo resbaladiza. Lo consiguieron. Bravo por ellos.



Davide Livermore, intendente y director artístico de Les Arts, firma esta puesta en escena y es responsable tanto de la dirección como de la escenografía. En la ya mencionada presentación a la prensa, Livermore hizó alusión a 'un viaje del hombre al interior de su alma'... y declaró que esta era una 'superproducción con supermilagros en el presupuesto'... Una odisea más...
Con estas premisas y la mejor de las intenciones hay que acercarse a Les Arts, para disfrutar de este Idomeneo alejado de mitologías clásicas y con planteamientos mucho más cercanos a la realidad histórica de nuestros días.
Es un espectáculo muy visual, repleto de ideas y con una muy estudiada dirección teatral y diseño escénico. El vestuario es de Mariana Fracasso, la iluminación de Antonio Castro y la videocreación es de D-WOK. Todos ellos merecen una valoración positiva y plena de aciertos.
Hay un viaje espacial y un regreso accidentado. Referencias a un mundo en conflicto. Victimas y supervivientes de esos mismos conflictos. Una plataforma metálica que une y separa. Alusiones a los diferentes y engañosos discursos en organismos oficiales. Juegos de espejos en los que se reflejan, enfrentandose a sus propios conflictos, los personajes. Réplícas de Elettra, el personaje más interesado y negativo. Un Arbace militar que aconseja a Idomeneo en la resolución del dilema que él mismo se ha generado. Una voz al final de la ópera, que no es otra que la misma voz de la conciencia del protagonista... y hay también, numerosas ideas tomadas de la película de Kubrick. La visión de '2001: Una odisea del espacio' dejaba a los espectadores con numerosos interrogantes, pero con una amalgama de sensaciones y cierta fascinación por todo lo visto y por la banda sonora escuchada. Algo parecido, salvando las distancias, ocurre con este Idomeneo. Algunas pizcas de fascinación visual tiene, o muchas de ellas, según cada cual. La banda sonora que firma Mozart hace el resto. 


Imagen del final de la representación
Dos genios, Mozart y Kubrick, y algunas genialidades escénicas, no exentas de algún exceso, por parte de Livermore, contribuyeron a dejar una sensación de haber asistido a un espectáculo muy estimulante. Si a esto sumamos el nivel conseguido en la parte musical, dan como resultado una memorable 'tarde-noche' de ópera... El domingo comenzó la función a las 18:00, dejando fuera un espléndido sol de tarde. El final de la representación se puede interpretar como un regenerador canto a la vida. A la salida nos topamos de lleno con una noche primaveral... 



viernes, 5 de junio de 2015

LES ARTS: DAVIDE LIVERMORE PRESENTA LA TEMPORADA 2015-2016

Este es el nuevo semblante para el ejercicio 2015-2016, con imágenes del fotógrafo alemán Hebert List, fruto de la colaboración entre Les Arts y el IVAM.


Una presentación de temporada es algo así como poner las cartas sobre la mesa. El motivo de estas notas, con aporte fotográfico, es presentar a los jugadores de la hipotética partida...




Davide Livermore es Intendente, director artístico... y comunicador. En su primera faceta es una incógnita, en la segunda un valor muy interesante, y como lo tercero un descubrimiento. El hecho de ser intendente lo relaciona con las administraciones públicas. No sé si esta contingencia tendrá algo que ver con la programación de "Davidde Penitente" de Mozart, pero en cualquier caso, le deseo la mejor de las suertes...
El hecho de ser un excelente y creativo director de escena, me inspira confianza para que, en su faceta de director artístico, aplique su criterio escénico y le lleve a ofrecernos espectáculos, que en la medida de lo posible (presupuesto), no rebajen el nivel de calidad hasta ahora ofrecido en Les Arts. 
El acto que tuvo lugar el 4 de junio, en el que se presentó la nueva temporada, era en exclusividad para los abonados interesados en asistir. No hubo factor sorpresa. El programa ya había sido presentado en conferencia de prensa el día anterior, y difundido por los medios de comunicación. Lo interesante fue verlo en su faceta de comunicador y, la verdad, me llevó a su terreno. Consiguió que la próxima temporada me resulte, ahora, más interesante de lo que me pareció tras un primer conocimiento.
Su caracter mediterráneo, su nueva manera de hacer las cosas y su pretensión de mayor proximidad con el público, fueron efectivos. Sus intenciones quedaron expuestas de manera muy clara, a pesar de su "itañol o espaliano" que él mismo, en su modestia, dice que habla.
Dicen que "para gustos estan los colores". Los que reflejan la nueva imagen de la temporada, oscilan del blanco al negro, con toques de rojo pasión... 




Cambio de nomenclatura. Aplaudo la iniciativa de simplificar e institucionalizar con el término "Les Arts", el menos escueto, efectivo e incluso alambicado "Palau de Les Arts Reina Sofía". Una cuestión de imagen de marca.
Otro matiz tiene el supuesto cambio de nomenclatura al "Centre de Perfeccionament Plácido Domingo", suprimiendo lo de "perfeccionament". Los integrantes que intervienen en los espectáculos que proceden de dicho Centre, ya no tendrán el aura de estar en el punto final del perfeccionamiento de su técnica. Pues eso, una sutileza...   




La influencia de los dos directores de orquesta titulares es notoria. Roberto Abbado será el encargado de adentrarnos en las obras del siglo XX. Britten y su "A Midsummer Night’s Dream" es el autor y la obra elegida para la ocasión, y será un reto comprobar la respuesta del público. Un reto menor, en este aspecto, será "Samson et Dalila" de Camille Saint-Saëns, la otra ópera bajo su batuta y con el atractivo de Kunde debutando en el papel de Samson. Dirigirá también el concierto-spectáculo "Lélio" de Berlioz. Es una obra que tengo que admitir que no conozco; y algunos conciertos sinfónicos, en los que será complice junto con su colega Biondi. 
Fabio Biondi, especialista en el barroco y el clasicismo, se enfrentará con la obra de Mozart "Idomeneo", y es otro de los alicientes para poder escuchar a Kunde en el papel principal, y para disfrutar con nuestro coro.
Dirigirá una ópera de Händel, "Silla", de la que tampoco tengo muchas referencias, y la cantata "Davidde Penitente" de Mozart. Será también director y violinista en algunos recitales y conciertos sinfónicos.
Está más que confirmado que con estos dos directores titulares de la orquesta, vamos a ampliar el conocimiento de nuevas obras. Apreciarlas o no, es todo un reto para ellos. El nuestro es... confiar en su criterio y no aferrarse a ese dicho tan popular y arraigado que dice: "Más vale malo conocido, que bueno por conocer"... 




El principal director invitado, Ramón Tebar, dirigirá "Aida" de Verdi en una reposición de la producción de David McVicar, que en su momento provocó divergencias y pequeños recortes escénicos... para "no herir la sensibilidad del espectador". Como ya somos mayores, espero que se respete nuestra libre capacidad para medir nuestro grado de sensibilidad y se respete también al autor de dicho montaje, ofreciendo la versión íntegra.
También estará a la batuta del concierto-espectáculo "El sueño de una noche de verano" de Felix Mendelssohn-Bartholdy.




Una nueva etapa de colaboración se materializa en la persona y la personalidad de Gregory Kunde. Cantará dos obras, "Samson et Dalila" e "Idomeneo"; dirigirá un recital con cantantes del Centre Plácido Domingo y ejercerá de "head coach" en dicho Centre. Ya lo he dicho antes, uno de les acicates es escucharlo cantar en estas dos óperas.




Plácido Domingo sigue con su colaboración en este complejo Les Arts. Cantará "Macbeth" de Verdi, y su "logo" estará presente en todas las propuestas en las que participará el Centre que lleva su nombre. Su tirón popular y su prestigio son un valor seguro que se mantiene por el momento...




La puesta en escena fue muy efectiva. Sin grandes alardes ni boatos, Livermore consiguió lo que se había propuesto... hacer las cosas de manera diferente, empezando por eliminar, en muchos aspectos, las distancias. Hasta la próxima ocasión...


La información más detallada la tenéis en estos dos enlaces:
http://www.lesarts.com/docs/repositorio/es_ES/pdf/2015-2016/temporada_2015-2016_.pdf
http://amicsoperaartscv.blogspot.com.es/2015/06/temporada-2015-2016-del-palau-de-les.html

martes, 2 de junio de 2015

NARCISO DE DOMENICO SCARLATTI. Palau de Les Arts. 31/05/2015. El EGO Y EL ECO


Dejo con estos comentarios unas notas de paso, más como un valor testimonial, que como una referencia a la actualidad. Es lo que tiene asistir a la última representación, cuando los ánimos están ya puestos en lo que va a deparar la propuesta de la nueva temporada.

El 31 de mayo fue la postrera cita con esta ópera que cerraba la presente temporada en Les Arts, en este caso en la sala Teatre Martín i Soler del complejo operístico, y tuve la suerte se asistir junto con unos amigos (siempre es un aliciente compartirlo con ellos), y digo suerte, porque Narciso de Domenico Scarlatti era una ópera, para mí, desconocida y carecía de referencias sonoras para apreciarla, o no, con anterioridad, y cuando esto sucede, es como comprar un décimo y esperar que algo te toque.


La ópera barroca, y toda la música de ese periodo, se ha convertido en una especialidad para directores, músicos e intérpretes. Orquestas, grupos musicales y cantantes hacen de la corriente historicista en esta música su seña de identidad.
En lo referente al apartado musical en la representación de esta ópera barroca hubo aciertos, por parte de la Orquestra de la Comunitat Valenciana, que sonó con calidad y con plena adaptación al estilio requerido, y por parte, sobre todo, del responsable de hacer que esto fuera así. El director Federico María Sardelli es un especialista, y ya ha dejado muestras de su valía en este mismo escenario en anteriores ocasiones, con dos obras de Vivaldi, "L´incoronazione di Dario" y "Juditha Triumphans". 
En cuanto a los intérpretes vocales, son todos integrantes del Centre de Perfeccionament Plácido Domingo y... eso me hace suponer que están perfeccionando su técnica... Fue la parte menos remarcable en el cómputo final, y algo tiene que ver en esta apreciación el tema de la especialidad antes mencionado. Muy a su favor, recalcar su entrega, su esfuerzo y su implicación escénica, pero les faltó adecuación de estilo, a alguno más que a otros, y señalar que fueron mejorando a lo largo de la representación.  
La motivación de estas propuestas que surgen bajo el amparo del Centre de Perfecionament es dar oportunidad a los nuevos cantantes, en su última etapa de formación, de adquirir experiencia sobre los escenarios, y la labor de conjunto y su valoración como tal, es algo a tener en cuenta en estos casos. 
Los cinco personajes y sus intérpretes fueron:
Narciso   Cristina alunno
Cefalo   Lina Mendes
Aristeo   Valentino Buzza
Eco   Chiara Osella
Procri   Federica Di Trapani


Hubo consenso, por los comentarios posteriores, en afirmar que la parte escénica fue un estimulante incentivo, para la sensación positiva que dejó el hecho de rescatar del olvido esta ópera de Domenico Scarlatti.
La fuente de inspiración para esta coproducción de Les Arts y el Festival de Música Antigua de Innsbruck, la obtuvo Davide Livermore, responsable de la escenografía y de la dirección escénica, de la obra cinematográfica de Wes Anderson "Gran Hotel Budapest". Una visión tragicómica de una época y de unos acontecimientos en la Europa de entreguerras. Livermore adapta esta misma visión tragicómica y estética de la película, para narrar y teatralizar este Narciso. El director consigue dar ritmo y vitalidad frente al caracter estático y de numeros cerrados que tienen las óperas barrocas. Recurre para ello a una direción teatral muy trabajada, con una acertada utilización de recuersos escénicos, y que logra una muy loable implicación de los cinco protagonistas vocales. Uno de estos recursos es la intervención de dos integrantes del Ballet de la Generalitad: Fátima Sanlés y Júlia Cambra. Las dos excelentes en sus papeles de botones-cupido y animadoras de la fiesta.
El ego a través del eco está en la trama, y el eco favorable desde Innsbruck, llegó por estos lares, cuando se presentó en el Festival de Música Antigua de dicha localidad el año pasado. 


La escenografía creada por Livermore, el vestuario diseñado por Mariana Fracasso, la iluminación a cargo de Antonio Castro y la videcreación de D-Wok, son todo un acierto. Juntos han creado un espectáculo que deja en un segundo plano las opiniones divergentes sobre el valor musical de esta obra y su oportuna recuperación. A este respecto diré que en el segundo y tercer acto, es donde se encuentran los mejores atisbos de inspiración para hacer atractiva esta obra.



Como esta representación es todo un espectáculo visual, dejo por aquí dos muestras fotográficas más...

En esta inferior domina el color rojo... El amor propio es el tema de esta obra, pero también está el ajeno, correspondido o no, que con el tamiz de ser una ópera deviene en algo más intenso...



En esta última, que representa un mar bravío, se refuerza la intensidad de los sentimientos que toda ópera que se precie debe mostrar... y me sugiere esa sensación de aguas turbulentas por las que sigue navegando este Palau de Les Arts... hasta que llegue la calma y el nuevo trencadís lo cubra por completo... 



La inminente actualidad tendrá su razón de ser el próximo día 3 de junio. Día en que se presenta en rueda de prensa la programación de la nueva temporada. Estaremos atentos... 

Más apreciaciones en este blog:
http://elblogdeatticus.blogspot.com.es/2015/05/narciso-domenico-scarlatti-palau-de-les.html

lunes, 9 de marzo de 2015

NORMA. PALAU DE LES ARTS. 8/3/2015 "SIMBOLOGÍA, ALEGORÍA Y FRAGILIDAD"


Con estas tres premisas se representa esta Norma de Les Arts. Hay símbolos, hay alegorías y hay una fragilidad en este trágico personaje que es Norma, que se manifiesta ya en su gran cavatina "Casta diva". La voz de Mariella Devia se ajusta bien a este perfil de Norma. No tiene la voz ideal, pero sí la maestría para sacar adelante su Norma, más frágil, pero totalmente creíble. Una lección de bel canto.
El Pollione de Russel Thomas, es un poco torpe en su deambular escénico, pero con una voz recia y atractiva llevó adelante su personaje con cierta relevancia.
Varduhi abrahamyan tiene una voz imponente, de bello timbre, muy contrastada con la de Devia, aunque en los dúos la sabiduría de la veterana soprano se impuso. Su Adalgisa fue de grato impacto.
En su corto papel de Oroveso, Serguéi Artamanov dejó un buen sabor de boca, y fue creíble tanto como jefe de los druidas como en su figura paterna respecto a Norma.
En los dos papeles menores de esta obra, salió mejor resuelta la Clotilde de Cristina Alunno que el Flavio de David Fruci, un tanto falto de proyección vocal. Ambos proceden del Centre de Perfeccionament Plácido Domingo.


La orquesta y el coro titulares volvieron a dar muestras de su calidad. Ni el pequeño desajuste que hubo en una de las entradas del coro empañó su labor, tanto en su parte escénica como vocal. 
La orquesta estaba en buenas manos y eso siempre se nota. El coro, en esta obra, tiene momentos de especial y sutil relevancia en el discurso dramático, y estuvieron a gran altura.
El Ballet de la Generalitat también interviene, como es habitual últimamente cuando la ocasión lo requiere... y si no lo requiere también, como es este caso. Nada que objetar. Cumplieron perfectamente su cometido.



La agradable sorpresa vino de la dirección de Gustavo Gimeno. Él mismo hablaba de la dificultad del reto. Una primera Norma impone respeto. Supo encontrar la medida exacta de esta obra, entre heroica e intimista. Respiró con los cantantes, los acompañó con mimo sin perder el pulso y le dió presencia a la orquesta cuando se podía y se limitó a matizar el canto cuando el momento lo requería. Una gran labor de un director con no mucha experiencia en un foso de ópera. Admirable.



La labor de Davide Livermore como director de escena ya es bien conocida. Fiel a su línea de crear espectáculo con la ópera, ingenia una representación visualmente atractiva y atrayente. Brillante, tanto por la utilización de la luz, como por la sugerencia de símbolos y alegorías visuales. Consigue dar agilidad a la escena en esta ópera, un tanto estática en su dramaturgia, y sentido en el ir y venir, ascenso y descenso, de esa muestra de naturaleza muerta que se supone que es el gigantesco tronco que preside la escena. Hay que tener en cuenta que los druidas estan muy ligados al bosque y a la naturaleza.
Una falla... puede ser, pero en las monumentos falleros también hay imaginación y aquí la hay... 
Especial referencia se hace al tema del infanticidio, consumado en el texto original en el que se basa el libreto de Felice Romani, pero no en la ópera de Bellini. Y que en este montaje sobrevuela como un peso en la conciencia maternal de la protagonista.
Yo aplaudo este montaje, por imaginativo, por espectacular y por su enorme plasticidad.
A todo esto contribuyen las labores de Giò Forma en la escenografía, de Mariana Fracasso con el vestuario y de D-WOK en la videocreación.

Una gran obra lírica, bien servida en todos los aspectos, que devuelve al Palau de Les Arts a la posición que nunca se debió dejar perder como teatro de ópera... Esto último va dirigido a quién corresponda...  


Comentarios a tener muy en cuenta en estos dos blogs referenciales:
http://cantanellas.blogspot.com.es/2015/03/norma-en-el-palau-de-les-arts-832015.html
http://elblogdeatticus.blogspot.com.es/2015/03/norma-vincenzo-bellini-palau-de-les.html