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lunes, 3 de abril de 2017

'LUCREZIA BORGIA' DE DONIZETTI. Palau de Les Arts 1/abril/2017... 'EL VENENO DE LA ÓPERA'


Por un juego del destino asistí a la función del 1 de abril de 'Lucrezia Borgia' de Donizetti, que en la temporada vigente se representa en el Palau de Les Arts, y ese mismo día se procedía a retransmitir en 'streaming' dicha función, siendo la primera vez que este tipo de difusión se realizaba desde este teatro de ópera. La jugada fue perfecta, porque no solo disfruté de una velada para el recuerdo, sino que me han concedido el placer de poder revivir la experiencia gracias a 'The Opera Platform' y a otras páginas que difunden el vídeo de esta destacable noche de ópera.
Es una obra que requiere de cuatro voces protagonistas y unas cuantas más en papeles secundarios que tienen su peso en la narración de la trama. Son todas voces masculinas menos la de la protagonista y la voz del personaje, travestido, de Orsini. Esta premisa hace que cada aparición de la soprano que se enfrenta al papel de Lucrezia, tenga un especial relieve. Donizetti ya se encarga de hacer el resto, para destacar cada una de sus apariciones.




La encargada de dar este 'especial relieve' en esta producción de Les Arts fue Mariella Devia, veterana artista que conserva un dominio de la voz para estas lides del bel canto, que se puede calificar como un prodigio de la naturaleza en esta etapa de su carrera. Es muy loable la inteligencia con la que maneja sus medios vocales para, sin forzar su instrumento, transmitir los estados de ánimo a la que le somete esta partitura. Estuvo sublime aunando belleza en el canto, tal como se requiere en estas obras, y expresividad a la hora de transmitir el texto. Una lección de estilo y un placer para los sentidos.
El conjunto de voces reunido para la ocasión fue muy homogéneo lo que contribuyó a que el nivel de lo escuchado fuera muy notable. Así lo fue la intervención de Marko Mimica como Don Alfonso, consorte de Lucrezia, tanto por la presencia como por la voz. Su papel de villano vengativo y manipulador lo resolvió con seguridad. Se lució en su aria y dio una estimable réplica en su dúo con Lucrezia del primer acto.
El papel de Maffio Orsini le viene como anillo al dedo a Silvia Tro Santafé, con un registro amplio y sonoro y estuvo perfecta en su rol de amigo y cómplice de Gennaro.
La intervención de William Davenport fue algo más plana, dando síntomas de alguna peculiar inseguridad en la emisión de la voz, atractiva por otro lado, pero le faltaron esos pequeños matices que algunas frases requieren para redondear su labor. Su participación estuvo más cerca de un Nemorino que de un héroe afligido y romántico, aunque en esto también tuvo algo que ver la idea del director de escena. 
Acierto pleno en los elegidos para los papeles secundarios que pusieron su granito de arena para que la velada llegara a buen fin. Rustighello, hombre de confianza de Don Alfonso, fue interpretado por Moisés Marín. Los dos personajes más próximos a Lucrezia, Gubetta y Astolfo, fueron defendidos por Andrea Pellegrini y Michael Borth respectivamente y los cuatro restantes amigos de Gennaro fueron cantados por Fabián Lara, Alejandro López, Simone Alberti y Andrés Sulbarán, dando vida correspondientemente a Liverotto, Gazella, Petrucci y Vitellozzo. 




El responsable de la dirección de escena es Emilio Sagi. La escenografía es de Llorenç Corbella. El vestuario ha sido diseñado por Pepa Ojamguren y la llamativa iluminación es de Eduardo Bravo.
El montaje es muy vistoso y facilita la narración de la trama. La escenografía ha sido definida por sus propios creadores como abstracta e intemporal, con un juego de luces y colores de bella factura y un vestuario que se integra a la perfección con dicha definición. Hay que destacar el color rojo del atuendo de Lucrezia en la última escena de la ópera, resaltando con acierto su entrada en escena y su importancia dramática.
Sagi da sus toques teatrales no exentos de intención, como ese vaivén de las letras que transcriben el nombre de 'BORGIA' al que son sometidas por parte de Don Alfonso, dejando constancia de la lucha de poder que supone estar casado con una Borgia. Ese 'estar en las nubes' de Gennaro, un tanto naif, implicado con su maqueta y que todo le sobreviene muy a su pesar. Y su toque más personal, el carácter ambiguo que le da a la relación de este con su gran amigo Orsini, con ese beso que le roba a Gennaro durante su dúo del segundo acto.    
El resultado es atractivo, brillante, práctico para narrar los hechos y algo que también es importante, eficaz para la proyección de las voces.




La orquesta de la Cominitat Valenciana, sonó algo diferente a lo que en ella es habitual. Fabio Biondi, con su bagaje historicista de la música barroca, le dio un sonido más pulcro y claro, algo más transparente y adaptándolo a las exigencias del bel canto. Esto supuso una presencia con menos afán de protagonismo, dejando fluir las voces y acompañándolas con mimo. El resultado fue pragmático, funcional y meritorio. con notables aciertos como el concertante final del prólogo, y la absoluta compenetración con Devia en su aria de inicio y en su cabaletta del final de la obra. 
El coro de la Generalitat Valenciana, con preponderancia de las voces masculinas, estuvo a la altura esperada, aunque su participación en esta obra no es tan 'preponderante' como en otras ocasiones.   

No es la primera vez que Biondi se adentra en los terrenos del bel canto italiano decimonónico. Ya lo hizo, en años anteriores, en el Palau de la Música de Valencia con sus versiones en concierto de las óperas: Anna Bolena del mismo Donizetti y Norma de Bellini. Siempre es un aliciente añadido escuchar lo que un especialista en Vivaldi como él, puede aportar a este estilo operístico tan alejado del Barroco.

La conclusión es que la primera retransmisión en 'streaming' desde el Palau de Les Arts, ha sido una oportunidad, muy bien aprovechada, para dar a conocer y consolidar la positiva labor que se está realizando desde este, para algunos estamentos estatales, 'contenedor de óperas'... Una buena ocasión para inculcar 'el veneno de la ópera' con 'el veneno de los Borgia'...

http://iopera.es/lucrezia-borgia-de-donizetti-en-les-arts/
Copiando esta URL se puede disfrutar de la representación e incluso guardar para los archivos...

domingo, 26 de marzo de 2017

HOY SE ESTRENA 'LUCREZIA BORGIA' DE DONIZETTI EN LES ARTS

Lucrecia Borgia (supuesto retrato en
La disputa de Santa Catalina, de Pinturicchio)
'Lucrezia Borgia' de Donizetti se estrena hoy en Les Arts. La visión que se puede tener de la auténtica Lucrecia de Borja, de estirpe valenciana, está cargada de leyendas y cuentos amorales que han hecho de esta mujer todo un personaje. Un personaje falto de ética, cruel y pérfido, cargado de especulaciones y objeto de múltiples legados literarios y cinematográficos.
Donizetti y su libretista, Felice Romani, se inspiraron en la obra de Victor Hugo para crear un melodrama de corte trágico, en el que se prescinde de otros aspectos más libidinosos de la supuesta vida de la hija del Papa Alejandro VI, y se centran en su enfrentamiento como madre en el devenir de la trama. En el prólogo ya queda expuesta la perversa fama y el perfil siniestro que la acompaña. En los dos actos que siguen se relata su funesto y maternal destino.
En esta ópera belcantista y romántica por excelencia, no hay una historia de amores pasionales y desencuentros al uso, hay un conflicto entre el amor hacia un hijo secreto y los celos y el deshonor por las falsas interpretaciones de ese amor, lo que lleva a la protagonista a un desenlace no deseado.
En el bel canto se corre el riesgo de que las 'cabalettas', que son propias de dicha corriente operística a la que Donizetti se entregó con esmero, desvirtúen el sentido dramático del texto. El propio Donizetti quería buscar la forma de enfatizar la teatralidad de los personajes con un canto y una música que expresaran los sentimientos y situaciones sin tener que recurrir a ejercicios vocales en busca de la mera exhibición y la belleza en las partes cantadas, y a su vez, que la parte musical no se limitara a un mero acompañamiento a los cantantes. Para entendernos, sería como si nos dieran una mala noticia cantada a ritmo de jota. Los peajes que se vio obligado a pagar el compositor para complacer a los divos y divas de turno y a los gustos del momento, no le permitieron llevar a cabo, del todo, sus intenciones. Como ejemplo está la exigencia de la soprano que cantó en el estreno en La Scala en 1833, Henriette Méric-Lalande, la cual obligó a Donizetti a componerle una 'cabaletta', modificando el final previsto, por puro divismo y de esta manera, finalizar la ópera con una exhibición de sus facultades, más allá del potencial dramático que la escena final requería.

Esta obra se representa poco y no es por demérito de sus cualidades, más bien, es por su dificultad vocal. Cuando surge una cantante con facultades e interés en interpretar el papel se representa, porque no en vano, es una muestra muy interesante de lo que se llamó el belcantismo italiano del siglo XIX. 
El libreto tiene enjundia, esto rueda a su favor, y por otro lado está la labor del compositor de Bérgamo, al intentar que el bel canto y el drama corrieran algo más parejos, sin caer en situaciones insulsas y que a veces pueden rozar el ridículo. El canto florido y ornamentado esta muy bien y es un placer, pero si además hay 'carnaza' mucho mejor para los tiempos actuales.




Este es el equipo que se enfrenta a este reto. La veteranía de Mariella Devia y la valenciana Silvia Tro Santafé, son dos valores seguros y con experiencia, las intenciones de Fabio Biondi crean buenas expectativas y la puesta en escena de Emilio Sagi parece, por lo visto en algunas imágenes, brillante y sugerente. Completan el protagonismo de esta propuesta William Davenport y Marco Mimica.




La absoluta protagonista de esta ópera de Donizetti en Les Arts es Mariella Devia, en el escenario todo gira en torno a ella y su personaje, Lucrezia Borgia, y es de esperar que nos proporcione grandes momentos, como ya lo hizo en la Norma de hace dos años en este mismo escenario.
La veremos y la escucharemos...