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lunes, 9 de marzo de 2015

NORMA. PALAU DE LES ARTS. 8/3/2015 "SIMBOLOGÍA, ALEGORÍA Y FRAGILIDAD"


Con estas tres premisas se representa esta Norma de Les Arts. Hay símbolos, hay alegorías y hay una fragilidad en este trágico personaje que es Norma, que se manifiesta ya en su gran cavatina "Casta diva". La voz de Mariella Devia se ajusta bien a este perfil de Norma. No tiene la voz ideal, pero sí la maestría para sacar adelante su Norma, más frágil, pero totalmente creíble. Una lección de bel canto.
El Pollione de Russel Thomas, es un poco torpe en su deambular escénico, pero con una voz recia y atractiva llevó adelante su personaje con cierta relevancia.
Varduhi abrahamyan tiene una voz imponente, de bello timbre, muy contrastada con la de Devia, aunque en los dúos la sabiduría de la veterana soprano se impuso. Su Adalgisa fue de grato impacto.
En su corto papel de Oroveso, Serguéi Artamanov dejó un buen sabor de boca, y fue creíble tanto como jefe de los druidas como en su figura paterna respecto a Norma.
En los dos papeles menores de esta obra, salió mejor resuelta la Clotilde de Cristina Alunno que el Flavio de David Fruci, un tanto falto de proyección vocal. Ambos proceden del Centre de Perfeccionament Plácido Domingo.


La orquesta y el coro titulares volvieron a dar muestras de su calidad. Ni el pequeño desajuste que hubo en una de las entradas del coro empañó su labor, tanto en su parte escénica como vocal. 
La orquesta estaba en buenas manos y eso siempre se nota. El coro, en esta obra, tiene momentos de especial y sutil relevancia en el discurso dramático, y estuvieron a gran altura.
El Ballet de la Generalitat también interviene, como es habitual últimamente cuando la ocasión lo requiere... y si no lo requiere también, como es este caso. Nada que objetar. Cumplieron perfectamente su cometido.



La agradable sorpresa vino de la dirección de Gustavo Gimeno. Él mismo hablaba de la dificultad del reto. Una primera Norma impone respeto. Supo encontrar la medida exacta de esta obra, entre heroica e intimista. Respiró con los cantantes, los acompañó con mimo sin perder el pulso y le dió presencia a la orquesta cuando se podía y se limitó a matizar el canto cuando el momento lo requería. Una gran labor de un director con no mucha experiencia en un foso de ópera. Admirable.



La labor de Davide Livermore como director de escena ya es bien conocida. Fiel a su línea de crear espectáculo con la ópera, ingenia una representación visualmente atractiva y atrayente. Brillante, tanto por la utilización de la luz, como por la sugerencia de símbolos y alegorías visuales. Consigue dar agilidad a la escena en esta ópera, un tanto estática en su dramaturgia, y sentido en el ir y venir, ascenso y descenso, de esa muestra de naturaleza muerta que se supone que es el gigantesco tronco que preside la escena. Hay que tener en cuenta que los druidas estan muy ligados al bosque y a la naturaleza.
Una falla... puede ser, pero en las monumentos falleros también hay imaginación y aquí la hay... 
Especial referencia se hace al tema del infanticidio, consumado en el texto original en el que se basa el libreto de Felice Romani, pero no en la ópera de Bellini. Y que en este montaje sobrevuela como un peso en la conciencia maternal de la protagonista.
Yo aplaudo este montaje, por imaginativo, por espectacular y por su enorme plasticidad.
A todo esto contribuyen las labores de Giò Forma en la escenografía, de Mariana fracasso con el vestuario y de D-WOK en la videocreación.

Una gran obra lírica, bien servida en todos los aspectos, que devuelve al Palau de Les Arts a la posición que nunca se debió dejar perder como teatro de ópera... Esto último va dirigido a quién corresponda...  


Comentarios a tener muy en cuenta en estos dos blogs referenciales:
http://cantanellas.blogspot.com.es/2015/03/norma-en-el-palau-de-les-arts-832015.html
http://elblogdeatticus.blogspot.com.es/2015/03/norma-vincenzo-bellini-palau-de-les.html


viernes, 6 de marzo de 2015

NORMA DE BELLINI Y SU PERFIL COMO MUJER



Ahora que la inteligencia emocional está tan de moda, en estos cuatro vídeos se refleja, en este aspecto, la reacción a los hechos que perturban la vida y la psique de Norma por el hecho de ser mujer.

En este primer vídeo, Adalgisa le viene a contar a Norma que esta enamorada y a pedirle perdón por haber roto sus votos como virgen del templo de Irminsul. Norma, que ha pasado por la misma experiencia y ha tenido que ocultar su relación para mantener su posición de gran sacerdotisa, la exime de sus obligaciones y la anima a que viva su amor como ella no lo ha podido hacer. Entendimiento y complicidad entre las dos féminas...




En este segundo vídeo, Norma descubre que el enamorado de Adalgisa es el padre de sus hijos y el desvelo de sus pasiones. Norma lo tiene claro, y su reacción es culpabilizar a Pollione al sentirse traicionada. La joven virgen es para ella una víctima, y todos sus reproches son para su desleal procónsul romano. Su primera reacción es de venganza al sentirse dolida y despechada. ¿Quién no reacionaría así al sentirse con el corazón destrozado?...




Tercer vídeo y segundo dúo de las dos féminas de este trío amoroso. La complicidad de las dos mujeres es cada vez mayor, tanto, que Norma después de arrepentirse de llevar a cabo su venganza sobre Pollione a costa de sus hijos, le confía estos a Adalgisa, tras llegar a la conclusión de que las criaturas no tienen que sufrir las consecuencias. Ante el hecho de verse repudiada en el amor, se desmorona todo su mundo. Se cuestiona su fatal error y la traición a su padre y a su pueblo. Lo único que le queda por hacer es salvar a sus hijos y recobrar su dignidad... 




Llegamos al cuarto vídeo. Pollione ha sido detenido por violar el templo, recordemos que Adalgisa reside en él por ser una sacerdotisa, y al especular si alguna de las vírgenes ha sido cómplice o víctima de esta profanación, Norma, para salvar la vida de Adalgisa, a la cual ha confiado sus hijos, desvela su propia relación con el procónsul, confiesa que es madre y que el padre es el mismo Pollione, y se ofrece como víctima propicia para reparar esta ofensa. Lo que escuchamos es una proclama de autoestima no carente ni de venganza ni de asunción de su destino ante Pollione. Este no tiene otra salida que reconocer la grandeza de Norma y como no tiene escapatoria, se ofrece a acompañarla al sacrificio con ínfulas de renovado amor...




Todo un personaje esta Norma de Bellini. Y sería interesante un estudio de un o una especialista en inteligencia emocional, teniendo en cuenta la época en que transcurre la trama.
Esto viene a cuento por el estupendo libreto de Felice Romani y por la música creada por Bellini para esta obra. Es bel canto, pero marca una apreciable distancia con otras obras de esta escuela. No hay dúos de pasiones desenfrenadas ni escenas de locura, pero sí momentos de bravura. Todos los personajes parecen muy cuerdos asumiendo sus circunstancias, aún siendo en algún momento trágicas. Es una historia épica, por momentos íntima, de traición amorosa. Esto es mérito de Bellini, subrayando el texto con unas melodías muy apreciables, que son capaces de crear el clima adecuado para que los sentimientos y la tragedia salgan a flote, en algunas ocasiones, con una contención encomiable. Algunas son de una belleza turbadora.
Acabo diciendo que esta es una de mis cinco óperas favoritas, y bien servida por la escena, el foso y las voces, se disfruta de principio a fin.    

lunes, 2 de marzo de 2015

"NORMA VIENE"... AL PALAU DE LES ARTS



Si tomamos la cultura celta; la magia, creencias y poder de los druidas; el caracter épico de los enfrentamientos entre Roma y las Galias; un toque de tragedia griega; la visión romántica de la época en que fue compuesta la obra y hacemos un cóctel, podemos establecer una idea de por donde van los tiros en esta ópera de Bellini.
Norma es sacerdotisa, es hija de Oroveso, jefe de los druidas, esta enamorada de Pollione, procónsul romano en las Galias, es madre de dos (creo) hijos cuyo padre es el citado Pollione, que se la está pegando con una virgen del templo, la joven Adalgisa.
Ya podemos imaginar que Norma no lo tiene nada fácil para poder mantener su estatus, no defraudar a su padre, asimilar que ha sido traicionada por su amado procónsul y que sus hijos no sufran las consecuencias de los acontecimientos. Un conflicto amoroso, social y políticamente no aceptado, que la lleva a aceptar un final que le devuelva su dignidad como mujer y como gran sacerdotisa...
Con todas estas premisas, el personaje de Norma es difícil, tanto vocalmente como en su parte dramática.
Hay muchos momentos destacables en esta ópera, pero he elegido tres que pueden reflejar los diferentes estados anímicos, y que vocalmente son reflejo de la belleza y dificultad a las que se enfrenta la protagonista.

Los audios de los vídeos son de la Norma interpretada por Mariella Devia en 2013 en Bolonia. Dos años más tarde la va a cantar en Les Arts con una madurez, esperemos que no decadencia, en la que se encuentra esta estupenda soprano que ha dejado muestras de su dominio del bel canto...

"Norma viene", con estas palabras los druidas anuncian la llegada de Norma, la gran sacerdotisa. Es su primera presencia en escena con un recitativo, aria y cabaleta según los cánones del bel canto, pero en este caso el aria o cavatina es "Casta diva", el aria de las arias según muchos. La sacerdotisa se muestra en todo su esplendor...




Cuenta la leyenda que Caballé le consultó a Callas sobre la oportunidad de cantar Norma, y Callas le respondió algo parecido a esto: "Si puedes cantar el dúo, puedes cantar Norma". Este dúo, "In mia man al fin tu sei...", refleja el enfrentamiento de la sacerdotisa con Pollione reprochándole su relación con Adalgisa. La mujer traicionada y vengativa se muestra en este dúo, vocal y dramáticamente complicado, por tesitura de voz y por su expresivo fraseo...




Llegamos al final y Norma muestra su lado maternal y filial, pidiendo perdón a su padre y suplicándole que ampare a sus hijos, sabedora del sacrificio al que se va a someter. Su dignidad como mujer, hija, madre y sacerdotisa salen a relucir, cantados en un concertante de especial belleza...



Paradigma del bel canto, esta ópera es una auténtica joya, y como tal hay que apreciarla. Como toda joya necesita de una presentación acorde con su valor... La expectación es grande, veremos.

domingo, 1 de febrero de 2015

DON PASQUALE. ROBERTO ABBADO. PALAU DE LES ARTS 31/01/2015. "EXQUISITA BUFONADA"


Estos últimos días ha bufado mucho viento, esto es real. Ha habido bufonadas de mal gusto. Las noticias han bufado en todas direcciones, y yo también he bufado y mucho...
Tiene gracia, porque esta obra la tiene, que una ópera bufa sea la que sople un aire fresco al Palau de les Arts. Este rigor de las desdichas versus recinto de la lírica se merecía este soplo de aire fresco, y sobre todo se lo merecían los cuerpos estables, coro y orquesta, y todos los que ponen su grano de arena para que esto funcione. Todos estuvieron donde tenían que estar e hicieron lo que tenían que hacer, para que en una noche de estreno todo funcionara con precisión.
Los espectadores entramos un tanto despeinados (bufaba el aire) y salimos recompuestos gracias a un espectáculo que fue muy gratificante, y más tras el vendaval, real y metáforico, que ha soplado alrededor de este Palau sin trencadís. Mi enhorabuena a todos.   



Los cinco protagonistas de esta ópera de Donizetti cumplieron sobradamente. Se escuchó auténtico belcanto. Había que aguzar el oido para disfrutarlo, pero se disfrutó. La escenografía no favorecía la proyeccion de las voces. Ecuchar las dos arias del primer acto de Ernesto y Norina desde el último piso de la casa de muñecas que representa la escenografía, me hizo temer lo peor, pero el maestro Abbado cuidó mucho las dinámicas de la orquesta sin descuidar los matices y la cosa funcionó, con sordina, pero funcionó. Una vez aguzado el oido, y gracias a la dirección de escena y a la calidad de las voces, sin mucho volumen en algún caso, los cinco se esmeraron en interpretar y cantar sus roles respectivos con mucha solvencia.
Michele Pertusi como Don Pasquale empezó su actuación en las alturas del escenario y conforme su actuación iba descendiendo a los pisos inferiores su calidad vocal iba ascenciendo... Cosas de la escenografía. Al final dejó un excelente sabor de boca. Fue un "viejo rico y solterón" estupendo.
Artur Rucinski fue una sorpresa haciendo de Dr. Malatesta. No me lo imaginaba vocalmente en el papel y lo bordó. Su voz fue la que mejor se proyectó, por volumen, y cantó esplendidamente su parte, con dominio del estilo y las agilidades.
La Norina de Nadine Sierra, tuvo gracia y desparpajo y su voz de soprano ligera se pudo escuchar, a pesar del handicap que suponía la escenografía, demostrando, dada su juventud, que el bel canto no lo hace nada mal.
El personaje de Ernesto es para un tenor ligero, y Maxim Mironov tiene una voz pequeña de escaso color que se asemeja más a la de un tenorino. Cantó con gusto y dado su color de voz, le dió a su personaje unos matices de fragilidad que a mi me resultaron muy atractivos.
Del corto personaje del notario se hizo cargo Shi Zong. Es la aportación del Centro de Perfecionamiento de Placido Domingo, que es cantera habitual para estos papeles y estuvo solvente.  



La escenografía y vestuario de Isabella bywater tiene cierto encanto. Todo un pequeño o gran homenaje a las casitas de muñecas. La dirección de escena, originalmente de Jonathan Miller, estuvo a cargo, en esta ocasión, de Rodula Gaitanou y fue muy trabajada. Todo ello contribuyó a que el espectáculo funcionara con sutileza y teatralidad, aunque con cierto perjuicio para las voces. Da la sensación que se trabajó mucho en los ensayos para buscar el equilibrio perfecto entre voces, orquesta y actuación escénica y la verdad es que se consiguió en gran medida. Un logro en ese aspecto del responsable de llevar la batuta.



Hay que resaltar la labor de Roberto Abbado al frente de todo este conglomerado. Con la batuta en la mano, aunque en la foto no la lleve, sacó lo máximo de una orquesta en estado de gracia, para dar agilidad, controlar las dinámicas y resaltar los matices que tiene la partitura. Un exito conseguir un sonido tan espléndido y un resultado tan redondo sin tapar las voces.
Este hombre conoce los secretos del bel canto. Todo un placer tenerlo en Les Arts con los tiempos que corren. Que se repitan, no los tiempos estos tan "bufantes", sino sus actuaciones.
La orquesta, ya lo he dicho, en estado de gracia. Gran momento el solo de trompeta que acompaña al compungido Ernesto en el inicio del segundo acto.
El coro solo interviene en el acto tercero, pero fue otro de los momentos brillantes de la noche. Esos... "Quel nipotino" fueron de manual del sarcasmo... 

Noche de estreno con buenos ingredientes y un óptimo resultado... de una ópera bufa.

Para completar la información hay que leer estos comentarios de dos estupendos blogs:
http://elblogdeatticus.blogspot.com.es/2015/02/don-pasquale-gaetano-donizetti-palau-de.html
http://cantanellas.blogspot.com.es/2015/02/esto-es-opera-pasquale-en-el-palau-de.html?spref=fb&m=1

jueves, 18 de diciembre de 2014

MANON LESCAUT. Palau de les Arts. 16/12/14. "No redonda, pero sí ovalada"



Iniciar la temporada con esta Manon Lescaut de Puccini, no creo que haya sido un gran acierto. El compromiso de programarla, de nuevo, tras la cancelación que sufrió la temporada pasada, debido a los problemas con el trencadís, me parece bien. Es una cuestión de compensar los agravios causados. Pero, después de verla y escucharla, pienso que no tiene la suficiente entidad para ser el espectáculo que abra la nueva estación operística. "Norma" de Bellini, programada para el mes de marzo y por ser una producción nueva del propio Les Arts, debería haber sido, y es una opinión personal, la carta de presentación de la actual temporada.
Tras cada uno de los dos actos iniciales hay un descanso y al ir a presenciar la tercera parte, actos III y IV, mi ánimo no estaba muy positivo, pero surgió una pequeña sorpresa. Al ejecutar el intermezzo, Plácido Domingo pareció que salía de su letargo y se hacía presente el vuelo lírico que había echado de menos hasta entonces. La pieza en sí lo tiene, y la orquesta sonó como en otras ocasiones, lo que me hizo salir de mi propio letargo, y la cosa fue a más. Los dos últimos actos me dejaron mejor sabor de boca y todos contribuyeron a que la noche no quedara solo en un reflejo de pura medianía.
María José Siri como Manon Lescaut cantó bien, con cierto gusto, la voz no es especialmente bella y quizá le faltó algo más de expresividad, pero acabé aplaudiéndola.
El canto de Rafael Dávila resultó más bien tosco y escaso de matices y su Renato des Grieux se hizo presente por los agudos de una voz agradable y poderosa, pero falto del fraseo que hubiera hecho su personaje mucho más seductor.
Germán Olvera se hizo cargo de Lescaut. Procedente del Centro de Perfeccionamiento Plácido Domingo, cumplió sin más. Es joven y le falta camino por recorrer.
El bajo Stephen Milling, al que escuchaba por primera vez en una ópera italiana, hizo un solvente Geronte. Su papel no le permite lucirse, pero dejo constancia de su contundente voz.
Entre la juventud reinante en el resto de interpretes, destacar la veteranía de Luigi Roni como posadero.




Admiro mucho a Domingo como cantante, pero como director no tanto. En esta ocasión, le falto algo de chispa en el primer acto y algo de emoción en el segundo, en el cual, ni el aria de Manon, ni el dúo de los dos enamorados consiguió transmitir toda la carga conmovedora y vibrante que conlleva su música. Todo fue correcto hasta finalizar dicho segundo acto.
En la última parte, como he escrito anteriormente, sí supo sacarle algo más a la orquesta y con algo de la inspiración que le faltó en las partes previas, fue capaz de rematar su labor con algo más que la simple corrección.
La orquesta sonó bien, pero se dejó llevar por la batuta y no brilló como en otras ocasiones, aunque dejó claro que cuando la dirigen se nota.
El coro es un valor seguro y en el tercer acto dio muestras de su valía. Fue la pieza mejor resuelta en todo su conjunto.




La producción escénica procede de Teatro Regio di Parma y la dirección es de Stephen Medcalf.
Hay algún atisbo de ingenio, como el momento de la simulación de la carroza y del barco, pero resulta algo simple y pobre, con falta de ideas sugerentes. La iluminación y el vestuario ayudan a mejorar estéticamente las escenas. La escengrafía, ni deplorable, ni esplendorosa, digamos que correcta.
A Medcalf, da la sensación que no le complace mucho el libreto, y lo plantea como si se reescribiera de nuevo, o al menos como si marcara cierta distancia con lo que está pasando, haciendo entrar y salir a algún personaje desde la platea al escenario y viceversa. Al pobre Des Grieux lo manda a la platea, como si le diera alguna oportunidad de pensar en la que se va a meter por su amor a la, como él mismo la define en el dúo, tentadora Manon... Por lo demás, su labor de dirección se hizo notar.
En las dos arias de la protagonista, tanto en el segundo como en el cuarto acto, Medcalf hace que Des Grieux esté presente, lo que no es de recibo. Quizá piensa, como yo, que esta Manon, la de Puccini, es un poco egocéntrica y la obliga a pensar más en él. En fin, que la función no salió redonda, pero sí ovalada. Si han asistido o piensan asistir, comprenderán por qué digo esto...

miércoles, 10 de diciembre de 2014

A PUCCINI LE SALIÓ APASIONADA... Y EGOCÉNTRICA.




Dos óperas, un mismo personaje, Manon, y dos puntos de vista para reflejarlo. 
Massenet primero, y Puccini posteriormente, escribieron sendas óperas basadas en la novela "L'histoire du chevalier des Grieux et de Manon Lescaut" (1731) del Abate Prévost. 
Los libretistas de "Manon" de Massenet fueron Henri Meilhac y Philippe gille, y en cinco actos y seis escenas consiguen un retrato bastante completo de la protagonista.
En el proceso de elaboración del libreto, en este caso en cuatro actos, de "Manon Lescaut" de Puccini intervinieron R. Leoncavallo, M. Praga, D. Oliva, L. Illica, G. Giacosa, G. Ricordi y G. Adami... demasiados quizás. No se si todos estarían de acuerdo, pero la elipse narrativa que hay entre el primer y el segundo acto, le resta redondez a la historia.  
A Puccini se le atribuyen estas palabras: "Manon es una heroína en la que creo y por lo tanto no puede dejar de ganar el corazón del público. ¿Por qué no van a existir dos óperas sobre Manon?. Una mujer como Manon puede tener más de un amante." Y se supone que añadió: "Massenet la siente como francés, empolvada y con minués. Yo la sentiré como italiano, con una pasión desesperada." 
Está claro que Puccini quería marcar diferencias con Massenet, y lo consiguió.
Es a partir del segundo acto de cada una de las obras donde empiezan las grandes diferencias. Los enfoques de la historia y de los personajes varían. La visión de la protagonista es la que marca el nivel de aceptación del ansiado perdón que reclama, en cada uno de los finales de ambas óperas. En los dos segundos actos de cada una de ellas, hay un aria de la heroína que, para mí, define su personalidad, y hace que las historias de amor que narran ambas óperas, te conmuevan en sentidos opuestos en cada uno de sus finales.
En la "Manon" de Massenet, de alguna manera, es ella la que más te acaba conmoviendo. En la "Manon Lescaut" de Puccini, todo concluye sintiendo más pena por él que por ella. 

En esta aria de la ópera de Massenet que canta Manon, el texto expresa el plural: "Nuestra y nosotros"...    

               María Callas. "Adieu, notre petite table". Acto II                           

                                         

Esta otra aria es de "Manon Lescaut" de Puccini, y en ella Manon expresa el... "Yo y mis circunstancias"...

            María Callas. "In quelle trine morbide". Acto II                             


A Puccini le salió una heroína un tanto egocéntrica... y por eso el pobre Des Grieux acaba como acaba... solo y en pleno desierto.
En el último acto de su ópera, Puccini le regala a la heroína un aria... de esas que dejan huella: "Sola, perduta, abbandonata". La canta cuando Des Grieux va, desesperado, en busca de agua para calmar la sed de su amada. Puccini o sus múltiples libretistas, tendrían que haber pensado más en él, y haber escrito "Solos, perdidos, abandonados". Su inmadura heroína, no reflejaría tanto egocentrismo. Todo mi ánimo cuando finaliza la ópera, es para él...  
Teatralmente la de Massenet me gusta más. Musicalmente, las dos son estupendas.

domingo, 1 de junio de 2014

LA FORZA DEL DESTINO. Palau de les Arts 31/05/2014. "Fuerza, destino y suspense"


"Forza", destino y suspense

Los cines han acogido en sus programaciones y con cierto éxito a la ópera. En esta ocasión, es el cine el que ha servido de inspiración y apoyo a Davide Livermore, para plasmar su visión de la ópera "La forza del destino" de Verdi, que ayer sábado inauguró el Festival del Mediterráneo 2014 en el Palau de les Arts de Valencia.
Curiosa es la coincidencia del nombre de "Calatrava" en el texto, la palabra "destino" en el titulo y la aportación de Hitchcock, el mago del "suspense", en las sugerencias cinematográficas del montaje. Quizás sea porque el destino de la ópera en Valencia está sometido a un continuo suspense y Calatrava tiene mucho que ver en esto.




De éxito se puede calificar la función del estreno de la ópera verdiana de ayer sábado, consiguiendo en su conjunto y de manera especial en el apartado vocal, una versión de indiscutible nivel de excelencia.
Zubin Mehta, recibido con muestras de aceptación y agradecimiento a sus reivindicaciones de soporte al Palau de les Arts y a todo lo que engloba, hizo una versión musicalmente espléndida. Comenzando por la obertura, matizada, cargada de pathos y muy bien expuesta teatralmente para lo que venía después. Acompañó de manera magistral el aria de Leonora "Pace, pace mio Dio", más lenta y contrastada de lo habitual y consiguiendo, junto con la soprano, uno de los momentos memorables de la noche. No fue el único.
Liudmila Monastirska fue una Leonora con  mucha superioridad. En el primer acto estuvo algo estridente, pero en el resto consiguió dominar su chorro de voz y regulando su caudal con maestría dio muestras de ser la soprano verdiana del momento. Triunfó.
Gregory Kunde tardó un poco en calentar la voz y una vez templada cantó espléndidamente su parte como Don Alvaro. Su aria del tercer acto fue otro de los momentos álgidos de la noche. Repitió su éxito como "Otello" del año anterior.
El tercero en discordia de este drama es Don Carlo di Vargas, y Simone Piazzola, con voz algo más lírica de la requerida, lo cantó muy bien y volvió a dar muestras de divismo, como ya lo hiciera en su intervención en "La Traviata" del año pasado. Un poco más de humildad no le vendría mal.
Ekaterina Semenchuk, en el ingrato papel (para mi) de Preziosilla, demostró con su voz de timbre eslavo que ella también contaba para el triunfo de la velada.
Stephen Milling como Padre Guardiano, impuso voz y autoridad, aunque tal vez se quedó un tanto fuera del estilo verdiano requerido.
Roberto de Candia se hizo cargo de Fra Melitone. Lo resolvió con mucho oficio pero quizás con cierta falta de gracia, cosa que yo agradecí, porque las partes ligeras me descolocan un poco de la trama y me resultan de lo más pasajeras. Me va el drama, lo asumo.
In-Sung sim en el corto papel de Il Marchese di Calatrava, sólo canta en el primer acto, y su muerte accidental ya se sabe que es la causa del consiguiente desaguisado destino del resto de protagonistas. No desentonó y dejó para el resto la labor de continuar con la "forza" necesaria.
Bien el resto: Cristina Alunno (alumna aventajada del Centre de perfeccionament Plácido Domingo)  como Curra, Mario Cerdá como Maestro Trabuco, Ventseslav Anastisov como Alcalde y Aldo heo en el papel del cirujano.

Orquesta y coro volvieron a brillar, y no está de más recalcarlo, dadas las penurias laborales y económicas por las que están atravesando, junto con el resto de integrantes del... ¿emblemático? Palau de les Arts.



La puesta en escena ha sido una grata sorpresa. Difícil era imaginarse la traslación de la trama a los años cincuenta, y Davide Livermore lo ha conseguido, cambiando caballos de cuatro patas por caballos de potencia del motor del coche, y espadas por fusiles, el resto permanece y lo subraya. Está el fatal destino, la angustia, el vértigo, el desasosiego, la guerra, la miseria, el sufrimiento, las connotaciones sociales y la venganza. Pero sobre todo están los hábitos de los monjes, el sentido religioso del texto y el anticlerical de Verdi.
La escenografía es visualmente estética, y con pocos medios y jugando con las luces se consigue transmitir toda la esencia de la trama. La pantalla, con sus cortinas que se abren y se cierran y las proyecciones de imágenes, nos remiten a viejos recuerdos cinematográficos, consiguiendo una simbiosis muy atractiva de cine y ópera, y que le viene muy bien a este libreto tan decimonónico, para hacerlo mucho más creíble a nuestra mentalidad actual. Lievermore siempre acaba convenciéndome.
Justo es citar la labor de la responsable del vestuario, Mariana Fracasso, que esta vez no hace honor a su apellido si le quitamos una ese. Al responsable de la iluminación, Antonio Castro, todo un acierto. Y a D-Wok S.R.L., que se ha hecho cargo de la videocreación.

Otra noche de gloria para nuestro recinto operístico, a pesar de algunos de los presentes en el palco principal...

viernes, 30 de mayo de 2014

LA FORZA DEL DESTINO DE VERDI: "UNA ÓPERA MONACAL"



Un libreto un tanto disparatado y una partitura de excelente fuerza dramática, es lo que caracteriza a "La forza del destino". Verdi, apartado de la composición por aquellos años, acepta la invitación del teatro de San Petersburgo y se decide a componer una nueva ópera.
Se basa en la obra teatral "Don Álvaro o la fuerza del sino" de Ángel Saavedra, Duque de Rivas, y como es previsible por el titulo, el tema es el destino, marcado por la muerte accidental del padre de la chica, lo que provoca el ansia de venganza de su hermano y le complica la relación amorosa con su chico. El destino lleva a la pareja a retirarse del mundo y refugiarse en la vida monacal huyendo del vengativo hermano, pero no juntos, sino que sufriendo su amor imposible, cada uno por su lado, sin saber que están muy próximos físicamente.

martes, 11 de marzo de 2014

LA ÓPERA: "Cuatro maneras de rematar una obra líricamente"

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Mozart
El siglo XVIII es el de la Ilustración, el del Enciclopedismo y en el que se impone la razón frente a los sentidos como fuente de conocimiento. Por todo ello, se le conoce también como el Siglo de las Luces, y jugando con las palabras, yo añadiría que la luminosidad que transmite la música de este periodo, bien puede contribuir a dar validez a este calificativo.
Mozart podía haber finalizado su ópera "Don Giovanni" con la gran escena en la que el famoso seductor es arrastrado a los infiernos, pero influenciado por el pensamiento ilustrado de la época, remata la obra con un excelente sexteto, donde se acaba imponiendo el sentido común, y cada uno de sus interpretes toma conciencia de la situación y afrontan su futuro pensando más con la cabeza que con el corazón.

jueves, 5 de diciembre de 2013

LA ÓPERA: UN TANGO Y UN BOLERO


Según palabras de algunos interpretes y algún didáctico de la ópera, la técnica de canto aplicable a cada obra es la misma, lo que cambia es el estilo de cada compositor.
Algo de verdad tiene que haber en esta afirmación, porque no es lo mismo cantar un tango, un bolero, una jota o una canción ranchera, cada uno requiere su estilo propio y eso lo deberían saber los que se dedican al arte de cantar y se especializan en cada una de sus variedades.
Lo que viene a continuación no tiene ninguna base musical ni científica, es solo una manera, espero que inofensiva, de diferenciar los distintos tipos de canto que se puede uno encontrar en las óperas, según quienes sean sus autores, con mucha imaginación y muy poco rigor.