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miércoles, 27 de abril de 2016

'IDOMENEO' DE MOZART- PALAU DE LES ARTS- 24/ABRIL/2016... 'UNA ODISEA'


La Odisea, la clásica de Homero, aunque de soslayo, algo tiene que ver con el argumento de esta ópera. La inspiración para este montaje le vino a Livermore, responsable de la puesta en escena, de la otra Odisea, la del '2001', la fascinante obra cinematográfica de Stanley Kubrick. Con esta mezcla de epopeyas llegué a la conclusión que montar esta obra era una odisea..., un reto que se ha saldado con unos resultados notables.
La genial música de Mozart y la genialidad de Kubrick, juntas y algo revueltas, eran un aliciente para asistir a estas representaciones.

La Orquesta de la Comunitat Valenciana dio muestras de su enorme versatilidad. En esta ocasión tenía el reto de transmitir la pureza, la claridad y la luminosidad de la música de Mozart y, al mismo tiempo, integrarse en el desarrollo de los planteamientos dramáticos de la escena. La sonoridad procedente del foso fue muy gratificante.
Fabio Biondi, al frente de la orquesta, hizo una meritoria labor y llevó a buen termino esta monumental partitura. Los recitativos son fundamentales en estas obras. Se notó el trabajo en los ensayos y el resultado marcó el notable nivel musical alcanzado. Las más de tres horas de música que contiene esta ópera seria, fueron expuestas con una coherente intensidad dramática. Biondi era consciente de la dificultad de mantener el pulso sin caer en desequilibrios y lo consiguió con mucha solvencia.
      
En lo vocal también se logró unas estimables prestaciones. En esta segunda función del domingo 24 de abril, todo fluyó mejor que en la función del estreno tres días antes. Asistí el 21 a la primera representación, pero la visión parcial que tuve desde mi localidad me indujo a esperar a esta segunda función para dejar mis notas.

Gregory Kunde, el Idomeneo protagonista, está un tanto alejado del estilo mozartiano a estas alturas de su carrera. Su experiencia y magisterio en el bel canto decimonónico le permitió salir airoso. Su voz y canto estuvo muy presente y con cierta prudencia y sin alardes, dio la talla como rey de Creta.
La mezzosoprano Monica Bacelli, declaró en la presentación a la prensa, previa a estas representaciones, que le resultaba difícil el papel de Idamante, al tener que hacer de hombre. Esta supuesta dificultad la superó con creces. Bordó los recitativos, matizando con pleno dominio sus recursos vocales. Su canto no fue espectacular, pero estuvo siempre al servicio de la expresión y fue muy convincente dando vida al joven príncipe.
La generosa y enamorada princesa Ilia estuvo encarnada por la joven soprano brasileña Lina Mendes. Una voz atractiva y dúctil, con suficientes recursos para brillar en todas sus intervenciones.
Carmen Romeu, soprano valenciana de voz sonora, hizo de Elettra una potente creación, muy acorde con el visceral personaje. Quizá le faltó matizar algo más. En su última y difícil aria impactó vocalmente y su presencia en escena fue muy eficaz.
Emmanuel Faraldo quedó algo deslucido por falta de proyección vocal, aún así, cantó con mucha corrección el personaje de Arbace.
Michael Borth como sumo sacerdote y Alejandro López como la voz, que interviene al final del último acto, completaron el cuadro de protagonistas. Ambos estuvieron muy correctos.
El Cor de la Generalitat Valenciana, muy presente en esta obra, no solo en lo vocal sino también en la presencia escénica, proporcionó otra noche para el recuerdo. Cantar como lo hacen e implicarse de ese modo en lo teatral, es una muestra de profesionalidad y excelencia, reconocidas ambas cualidades por todos los que tienen la fortuna de trabajar con sus componentes.
Mozart puso su excelente música y Biondi situó los "balletti" en dos momentos de la representación, que según sus palabras, no interfirieran demasiado en el discurso dramático. Los componentes del Ballet de la Generalitat, también muy involucrados en diversos momentos escénicos, resolvieron la acuática coreografía de Leonardo Santos con sugestiva plasticidad y una cuasi perfecta ejecución. Difícil mantener el equilibrio y la coordinación en una superficie con agua y algo resbaladiza. Lo consiguieron. Bravo por ellos.



Davide Livermore, intendente y director artístico de Les Arts, firma esta puesta en escena y es responsable tanto de la dirección como de la escenografía. En la ya mencionada presentación a la prensa, Livermore hizó alusión a 'un viaje del hombre al interior de su alma'... y declaró que esta era una 'superproducción con supermilagros en el presupuesto'... Una odisea más...
Con estas premisas y la mejor de las intenciones hay que acercarse a Les Arts, para disfrutar de este Idomeneo alejado de mitologías clásicas y con planteamientos mucho más cercanos a la realidad histórica de nuestros días.
Es un espectáculo muy visual, repleto de ideas y con una muy estudiada dirección teatral y diseño escénico. El vestuario es de Mariana Fracasso, la iluminación de Antonio Castro y la videocreación es de D-WOK. Todos ellos merecen una valoración positiva y plena de aciertos.
Hay un viaje espacial y un regreso accidentado. Referencias a un mundo en conflicto. Victimas y supervivientes de esos mismos conflictos. Una plataforma metálica que une y separa. Alusiones a los diferentes y engañosos discursos en organismos oficiales. Juegos de espejos en los que se reflejan, enfrentandose a sus propios conflictos, los personajes. Réplícas de Elettra, el personaje más interesado y negativo. Un Arbace militar que aconseja a Idomeneo en la resolución del dilema que él mismo se ha generado. Una voz al final de la ópera, que no es otra que la misma voz de la conciencia del protagonista... y hay también, numerosas ideas tomadas de la película de Kubrick. La visión de '2001: Una odisea del espacio' dejaba a los espectadores con numerosos interrogantes, pero con una amalgama de sensaciones y cierta fascinación por todo lo visto y por la banda sonora escuchada. Algo parecido, salvando las distancias, ocurre con este Idomeneo. Algunas pizcas de fascinación visual tiene, o muchas de ellas, según cada cual. La banda sonora que firma Mozart hace el resto. 


Imagen del final de la representación
Dos genios, Mozart y Kubrick, y algunas genialidades escénicas, no exentas de algún exceso, por parte de Livermore, contribuyeron a dejar una sensación de haber asistido a un espectáculo muy estimulante. Si a esto sumamos el nivel conseguido en la parte musical, dan como resultado una memorable 'tarde-noche' de ópera... El domingo comenzó la función a las 18:00, dejando fuera un espléndido sol de tarde. El final de la representación se puede interpretar como un regenerador canto a la vida. A la salida nos topamos de lleno con una noche primaveral... 



martes, 12 de abril de 2016

IDOMENEO DE MOZART... INVOCANDO A SANTA RITA


Ante el próximo estreno de esta joya de la ópera en Les Arts, dejo aquí unas notas, algo aclaratorias y algo menos reflexivas, como paso previo a lo que nos depararán las cinco representaciones programadas para la ocasión.

Idomeneo, que da nombre a la obra, es rey de Creta y junto con Idamante, su hijo; Illia, princesa troyana confinada en la isla e hija de Príamo, y Electra, princesa e hija del rey de Micenas Agamenón y refugiada en Creta, son los cuatro protagonistas principales de esta ópera seria de Mozart. Los otros personajes son: Arbace, confidente de Idomeneo; el sumo sacerdote, y la voz de Neptuno. Hay un conflicto amoroso, ya que las dos princesas están prendadas del hijo de rey. Una por puros sentimientos y la otra por intereses más pragmáticos. Pero el verdadero conflicto lo genera (y de ahí la invocación que hago a Santa Rita, patrona de los casos difíciles y desesperados) la tempestad marina con la que se topa Idomeneo volviendo de la guerra de Troya. El barco y la vida del rey corren peligro. A este se le ocurre la promesa al dios de los mares, Neptuno, de ofrecerle en sacrificio la vida de la primera persona con la que se encuentre al pisar tierra, si consigue llegar sano y salvo a Creta. Esta primera persona que lo recibe es Idamante. El rey no lo reconoce. Era un niño cuando su padre se fue a la guerra y ahora está hecho un hombretón que cautiva a las princesas sin reino que, con mayor o menor fortuna, residen en Creta. En ese momento Idamente, sin saberlo, tiene los días contados. Cuando Idomeneo reconoce a su hijo, o se presenta como tal, empieza la trágica y angustiosa trama para el rey y padre de la criatura. al pretender escaquearse de la ofrenda prometida al indolente y colérico Neptuno. El dios del tridente le exige que cumpla lo prometido, y como padre, Idomeneo intenta por todos los medios no tener que sacrificar a su hijo. El rey intenta que su descendiente huya de Creta con Electra. Neptuno provoca una nueva tempestad y envía un monstruo marino para impedir esta treta. A Idomeneo no le queda otra salida que aceptar tener que cumplir su promesa. En el momento del sacrificio, Ilia, en un acto de amor, se ofrece a ser ella la victima para calmar la cólera divina y salvar la vida de Idamante.
Todo acaba bien. El dios marino, conmovido por este acto de amor, revoca la promesa hecha por el rey y no exige ningún acto cruento. Impone a cambio, la abdicación de Idomeneo en favor de su hijo y el matrimonio del flamante príncipe de Creta con la princesa troyana Ilia. Final Feliz. Un triunfo del amor terrenal y de la política divina.

El libreto es de Giambattista Varesco, que adaptó al italiano el original francés de Antoine Danchet para la ópera de Andre Campra 'Idomenée', estrenada en 1712. Mozart se implicó mucho en el resultado final del texto, con múltiples indicaciones para ajustarlo a sus necesidades musicales. Con la complicidad de este, Varesco modificó el trágico final del texto original por uno más complaciente y acorde con el espíritu optimista propio de la Ilustración.



Para los no muy amantes de la mitología clásica, hay que recalcar que la música la firma Mozart. Es una ópera seria en todos los sentidos, tanto en el dramático, como en la importancia que tiene dentro del catálogo del músico de Salzburgo. Es definida como coral, por las numerosas intervenciones y la importancia que tienen los conjuntos en el desarrollo dramático. Fue estrenada el 29 de enero de 1781 en Múnich y supuso en su momento una relativa aunque notoria evolución con respecto a sus obras anteriores.
La singularidad de esta obra está en la simbiosis de las influencias que en ella se dan. Son perceptibles la mirada al pasado de la tradición en la ópera seria italiana, las aportaciones de las tragedias líricas francesas y la revolución puesta en marcha por Gluck en el sentido de la continuidad dramática del texto a través de la música.
La impresión que permanece tras la escucha de esta, en muchos aspectos, obra maestra, es la luminosidad propia de toda la música de Mozart; la maestría en la forma de introducir los recitativos acompañados en el desarrollo de la acción; la perfecta definición de la psicología de los personajes; la utilización novedosa de la orquesta y algunos instrumentos como elemento dramático; la pretendida continuidad en la narración por la estimable conjunción de texto y música; las intervenciones corales en todas las partes de la obra, y por encima de todo la belleza y musicalidad que impregna Mozart en sus arias, conjuntos, concertantes y temas musicales propios de esta obra.
La época en la que se crea esta pieza lírica se enmarca en pleno clasicismo musical y Mozart, uno de sus máximos representantes, dejó para la posteridad una tragedia lírica u ópera seria que supuso un antes y un después en su proceso creativo. Lo hecho con antelación despierta nuestro encanto, a partir de esta inspiradísima partitura, no nos queda más que rendirnos a la admiración de un genio de la ópera.

Un maravilloso juego entre el destino de dos hombres y la justicia divina...


domingo, 28 de febrero de 2016

AIDA. LES ARTS 25/02/2016. "VERDI EN EL FOSO"...


Noche de estreno de una reposición. La Aida vista en el 2010, fruto de una coproducción de Les Arts, el Covent Garden y la Ópera de Oslo y pensada por David McVicar, se volvía a representar completa y sin escatimar escenas, esta temporada, haciéndose cargo de la dirección escénica para esta ocasión Allex Aguilera.
La expectación era grande. Las entradas anticipadas están agotadas para todas las funciones. Hay que esperar al mismo día de la función para conseguir localidades. Es un hecho sin precedentes en este teatro, y un aviso a navegantes de que la ópera, o al menos algunas de la obras, sigue teniendo interés.
En el descanso y fuera del recinto, escuché una conversación entre una pareja de jóvenes. Ella le preguntó a él si ya se iban y él le respondió: "Lo mejor ya lo hemos visto, lo que queda no vale mucho"... La representación está dividida en dos partes, actos uno y dos, el descanso, y actos tres y cuatro. En el segundo acto se escucha la célebre Marcha Triunfal y según se deduce, para él, el objetivo ya se había cumplido. Ella quería quedarse, pero acabaron largándose. Lástima, una mala influencia le impidió disfrutar de la segunda parte, donde está la esencia del Verdi ya maduro con momentos de inspiración remarcables.



Este montaje se nutre de la estética de los cómics. Es brutal. Impacta por sus imágenes y por su mensaje, al igual que lo hacen muchos de los cómics que se han creado. La historia está bien contada, y eso es un tanto a su favor. Hay que olvidarse de las "Aidas" vistas hasta ahora. Afortunadamente, la obra de Verdi sí sonó desde el foso, gracias a la labor de la batuta y de las fuerzas estables de este teatro, que ya son señas de identidad del Palau de Les Arts. No eché de menos ni a Isis ni a Osiris y el inmenso Fhtà hizo acto de presencia gracias a lo que se pudo escuchar con notable transparencia.
Un montaje que traiciona la idea original ampliándola en su concepto y que se ajusta perfectamente a la partitura. Es ahí, precisamente, donde reside su interés.
El Ballet de la Generalitat Valenciana tuvo una destacable intervención y es de justicia remarcar su aportación a lo ideado para esta puesta en escena.




La parte vocal estuvo solvente. No había grandes voces, ni voces auténticamente verdianas, pero si hubo buenas intenciones y un estimable equilibrio para que lo escuchado tuviera entidad.
María José Siri resolvió su Aida con gusto y técnica y con buen uso de las regulaciones. Un agudo algo gritado no desmereció su meritoria labor. Destacable fue su "O patria mia"
El Radamés de Rafael Dávila fue de menos a más. Su falta de dotes de actor la suplantó con una voz que se escuchaba bien en los agudos y resolvió la difícultad de su aria de inicio, "Celeste Aida", con el final escrito por Verdi, que no todos lo hacen.
A Marina Prudenskaya le faltó peso vocal en la zona grave del registro, pero se lució en la zona alta de la tesitura y en su gran escena del juicio de Radamés en el cuarto acto tuvo su mejor momento.
Gabriele Viviani hizo un amonasro sonoro y un tanto rudo. Su canto se hizo notar.
Completaron el elenco, Riccardo Zanellatto como Ramfis, Alejandro Lopez en el rey, Fabián Lara en el papel de mensajero y Federica alfano que puso voz a la sacerdotisa. Todos cumplieron con eficacia, con especial mención a Lara y Alfano en sus cortas intervenciones.  
Las participaciones corales tienen su peso en esta obra. El coro de la Generalitat Valenciana, aunque escaso en número de voces según algunos foros, resolvió su labor con excelentes resultados, tanto en sus actuaciones dentro de la escena como en las partes escuchadas fuera de ella. Una entrada en falso de algunas de las féminas no desmerece su gran trabajo.



Asistí al coloquio que organiza Les Arts en colaboración con Amics de l´Ópera días antes del estreno de cada obra y el maestro Ramón Tebar hizo una aleccionadora exposición de intenciones, tanto de las que Verdi reflejó en su partitura, como las suyas propias al abordarla. Estas intenciones se vieron reflejadas la noche del estreno y fue el triunfador de la velada. Su visión de la obra es clara y concisa y supo tanto concertar las grandes escenas, como matizar las partes más líricas con suma nitidez. A su mando, la Orquesta de la Comunitat Valenciana volvió a demostrar su gran calidad. Sin duda una gran dirección.
En este mismo coloquio, uno del público asistente, y que a su vez había estado presente en el ensayo general realizado con anterioridad, comentó que los aproximadamente 700 alumnos de diversos centros de estudios que habían sido invitados a dicho ensayo, tuvieron un "comportamiento ejemplar" y reaccionaban satisfactoriamente ante lo que estaban presenciando y escuchando. La conjunción cómic y Verdi funcionó, y el maestro Tebar confirmó que se notaba en el ambiente que la conexión que hubo con el público joven fue evidente... Otro aviso a navegantes...

La ópera es un trabajo en equipo y eso se demuestra en cada uno de los coloquios previos a cada estreno. También lo demuestra la algarabía de satisfacción que se escuchó en el escenario tras la bajada del telón al finalizar los aplausos del público. Esa algarabía de todos los que han intervenido en el espectáculo no es la primera vez que se percibe en Les Arts. Es un entusiasmo que se agradece y que resulta contagioso... Se respiraba en el ambiente una auténtica noche de estreno y el resultado final fue notable... Con algarabía.

sábado, 16 de enero de 2016

"SAMSON ET DALILA". Les Arts, 14 de enero 2015. FASCINACIÓN, CONTRARIEDAD... Y CONTROVERSIA



La función de esta ópera de Camille Saint-Saëns motivo de estas notas, fue la del 14 de enero, la segunda de las cinco programadas, y al finalizar la primera parte que incluye los actos primero y segundo, salí a tomar el fresco, estaba fascinado. La contrariedad vino en la segunda parte, en el tercer acto, Esta contrariedad forma parte de la fascinación final y de la controversia generada. Intentaré explicarlo con las notas que siguen...




Muy apreciables los debuts de los dos protagonistas, Gregory Kunde y Varduhi Abrahamyan, en sus respectivos papeles que dan titulo a la obra. Kunde, que fue un Samson con limitaciones de movilidad por un accidente durante los ensayos, tiene además mi admiración. Otro hubiera cancelado y él quiso seguir en el proyecto, y con la complicidad tanto del equipo técnico, del escénico y de sus compañeros de reparto, coro incluido, encontraron la solución y funcionó. Dadas sus limitaciones físicas tuvo que transmitirlo todo con el canto y lo hizo. La escena del dúo, la más peliaguda dado su estado, se resolvió con inteligencia. Es el momento más esperado de esta ópera, y las voces, la música, el juego de luces, el color... y las rastas, crearon uno de los momentos memorables. Ese juego erótico con las rastas de Samson me fascinó. Fue como un bálsamo de auténtica sensualidad después de tanto escuchar hablar de rastas a algunos diputados del congreso... Una contrariedad y una fascinación, por este orden.
Abrahamyan estuvo seductora en su papel de mujer fatal como le pedía la puesta en escena. Por voz, mejor en las partes líricas que en las más dramáticas. Frasear como lo hizo en sus "arias", con el tempo ralentizado como le marcó Abbado, tiene su mérito y el resultado, para ser su primera Dalila, fue cautivador.  
André Heyboer, cantó bien y puso intención, pero le faltó algo de peso en la voz, que no es mucha, para acabar de redondear su parte como sumo sacerdote.
Jihoon Kim en el papel de viejo hebreo, desempeñó su parte con plena corrección y le regalaron con otro de los momentos especiales: su intervención en el primer acto, cantando en el patio de butacas de espaldas al director, escuchándose al coro cantar fuera de escena detrás del patio de butacas, fue un momento mágico.
Alejandro Lopez en el papel de Abimélech, Emmanuel Faraldo como mensajero filisteo y los dos filisteos a cargo de David Fruci y Javier Galán, completaron el elenco y cumplieron su cometido.
Sumando las excelentes prestaciones de la orquesta y coro titulares de Les Arts, se confirma que el nivel de calidad se mantiene y el director musical de la velada tuvo mucho que ver en ello...




Satisfecho debió de acabar con su labor en esta función el maestro Abbado. Era su primera intervención como director titular, dirigiendo esta ópera que él mismo ha definido como difícil y con muchos contrastes debido a los diferentes matices que requieren cada uno de sus tres actos. Superó los escollos, con momentos de verdadera fascinación y concertando voces y coro, en algún caso concreto situados fuera de escena, lo que no favorecía, precisamente, esta labor. Me quedó para el recuerdo todo el segundo acto, y en especial el dúo de los dos protagonistas... Muy personal su manera de acompañar las tres "arias" de Dalila, con un tempo lento sin perder intensidad y lirismo, contando con la meritoria confabulación de Varduhi Abrahamyan. Su complicidad con la Orquestra de la Comunitat Valenciana funcionó, sacando de ella un espléndido sonido. El Cor de la Generalitat Valenciana estuvo admirable, y junto con la batuta de Abbado consiguieron en el primer acto, esa mezcla de espiritualidad que transmite la música en ciertos momentos, con otros de impacto dramático reforzados por las imágenes en blanco y negro. Otro motivo de fascinación.




Entramos en la parte escénica y aquí es donde se mezclan fascinación y controversia. Se presentó el montaje de La Fura dels Baus bajo la dirección de Carlos Padrissa como una revisión del original estrenado en la Ópera de Roma en 2013. La intención era aligerarlo para reducir costes. Se calificó como minimalista, y el concepto funcionó mucho mejor en los dos primeros actos. En el tercero, el más "furero" en potencia, se notó la reducción de costes y lo que pudo ser no fue. La bacanal, que pudo ser una autentica orgía tomando referencias sado-maso con la utilización del bondage, se convirtió en una fiesta de matarifes, dando la sensación que la música iba por un lado y lo que se veía por otro. Lo que no deja de ser una contrariedad, una pequeña decepción, sobre todo por que daba la sensación de ya visto...
Zalmira Pasceri, responsable de la coreografía y cabeza visible en el apartado escénico ante la ausencia de Padrissa por motivos laborales, dijo en su momento que la intención era "ir de lo histórico a lo individual", o lo que es lo mismo, de lo bíblico a la realidad actual. Hay muchos guiños y referencias que lo confirman... Códigos de barras, códigos QR, cinturones-chalecos con explosivos, oro negro, bondage, mandalas, y sobre todo la sensación de que cada uno de los personajes va a lo suyo, sin interaccionar mucho entre ellos, solo lo imprescindible. También hizo alusión al ADN, al que nos diferencia genéticamente, y al que, en modo alegórico, nos marca en el aspecto cultural, religioso y geográfico.
El ADN de La Fura es el que es y está bien que así sea. Provocar fascinación, contrariedad y controversia me parece bien, y a la ópera le sienta de maravilla para no morir de narcisismo, y tal vez, para que un público más joven, con rastas o sin ellas, se interese por controversias como esta.
 



El color predominante de esta producción es el blanco y negro, aunque en las fotos aquí expuestas se demuestra que algo de color hubo. Un montaje con sus pros y sus contras, controvertido, pero que hay que ver, 
La parte musical fue estupendamente servida y me hace sentir más cerca de esa definición que hizo el maestro Abbado de esta obra de contrastes... "Maravillosa y coral".

domingo, 10 de enero de 2016

"SAMSON ET DALILA"... TODO POR LOS PELOS


Mandala floral
El 12 de enero se estrena la producción de La Fura de la ópera "Samson et Dalila" de Camille Saint-Saëns en Les Arts, y estas notas son una aproximación a lo que veremos y escucharemos en las cinco funciones previstas.

Oratorio, ópera y bacanal. Esta es la evolución, más o menos, de los tres actos en que se compone la más conocida y, prácticamente, la única de las óperas de Camille Saint-Saëns que se representa en la actualidad.  
Saint-Saëns compuso esta obra dejando de lado su primera intención de crear un oratorio, para finalmente crear una ópera alentado por Franz Liszt. Esta puede ser la razón de ese aire de espiritualidad del primer acto, que se transforma en orgiástico en el último, pasando por el sensual y más operístico del acto segundo, donde se encuentran los momentos más memorables de toda la obra.

El primer acto tiene un carácter narrativo, a modo de oratorio, con una especial intervención del coro y algunos solistas. Es en el segundo cuando la esencia de la ópera hace acto de presencia, y la trama, conflictos y motivaciones de los personajes quedan expuestos. El tercero rinde pleitesía a la Gran Ópera francesa con la gran escena-ballet de la bacanal y su exotismo musical. Un "mix" para elevar el espíritu y sacar a relucir las bajas pasiones, todo con un toque muy particular... Franco-germánico se podría decir.

La puesta en escena de La Fura es una revisión de la originalmente presentada en la Ópera de Roma en 2013. En aquel entonces no provocó mucho entusiasmo. Para estas representaciones en Les Arts, la han aligerado para reducir costes, y quizás, esperemos, para corregir y mejorar los resultados.
Según Carlus Padrissa la inspiración en los mandalas seguirá presente y el blanco y negro refleja los contrastes de esta obra, que oscila entre los sentimientos religiosos y los placeres mundanos.
Abbado, el director musical, ha definido la obra como: "Maravillosa y coral", y ha alabado la afinidad de la Orquestra de la Comunitat Valenciana con la música de Saint-Saëns. Lo que me da seguridad para creer que será una ocasión más para disfrutar con la orquesta titular y el también titular Cor de la Generalitat Valenciana.

Una vez más se cumple una especial característica... La mala es ella, y tiene tres arias para lucirse. Un papel-bombón para muchas mezzosopranos... si encuentran un Samson que les de la réplica y esté a su altura. El consuelo para él es que se redime destruyendo el templo, acabando con los filisteos allí presentes en plena bacanal y vengándose de la tomadura de pelo de Dalila... Sí, porque "todo viene por los pelos de Samson"... 

Quiero remarcar que los dos intérpretes protagonistas, Gregory Kunde y Varduhi Abrahamyan, debutan sus papeles de Samson y Dalila en Les Arts, y esto es, como ha ocurrido en otras ocasiones, un punto a favor de los responsables de llevar a cabo este proyecto, y un motivo de agradecimiento hacia los dos cantantes por darnos la oportunidad de presenciar lo que para mí es un acontecimiento.       


Dejo a continuación tres vídeos que ilustran algo de lo arriba comentado...


Acto primero





Acto segundo





Acto tercero y final de la ópera...



sábado, 12 de diciembre de 2015

LADY MACBETH... 'Andiam' o 'ANDIAM'

                             Ekaterina Semenchuk

Asistí ayer, 11 de diciembre, a mi primera función de 'Macbeth' de Verdi en Les Arts. La segunda será el 17, y como ya se ha dicho casi todo de esta representación, me gustaría romper una lanza en favor de la estupenda Lady Macbeth de la mezzosoprano Ekaterina Semenchuk. El final de su aria en el último acto, 'Una macchia è qui tuttora', lo adaptó con inteligencia, aunque no con los mejores resultados, a sus recursos vocales, que son muchos y buenos... Quizás una "pequeña mancha", muy pequeña, que no empaña su excelente prestación en esta ópera.
Era su debut en el papel y ese honor se lo tenemos que agradecer al Palau de Les Arts, que confió en ella y aceptó el reto con unos resultados dignos de alabar. Bravo.

La excelsa Shirley Verrett es un claro ejemplo de como resolver el final del aria en diferentes etapas de su carrera. En el primer vídeo lo canta como está escrito en la partitura, era el año 1975 y estaba en plenitud de medios vocales. En el segundo, del año 1988, descarta el riesgo y emplea el mismo recurso al que recurre Semenchuk en estas representaciones de Les Arts... Lo dicho, "una pequeña mancha", que algunas grandes del canto han sabido cómo "limpiar"... 

La única que ha hecho honor a este final del aria como lo requería Verdi en la partitura, "Un fil di voce", ha sido Caballé, otras solo se han aproximado y el resto hacen lo que hace Verrett en el segundo vídeo... Bravo...










Mis notas sobre este Macbeth de Les Arts están en proceso de creación...

miércoles, 2 de diciembre de 2015

'MACBETH' DE VERDI... Y LA 'LADY'



Después de la "pretemporada", como ha sido bautizado lo programado hasta ahora, empieza la auténtica temporada en Les Arts con este 'Macbeth' de Verdi y Plácido Domingo de protagonista en su faceta de barítono.
Esta obra de Verdi tiene unas especiales características dentro de la producción verdiana. Primero, porque Verdi estaba empeñado en hacer algo diferente de lo que había hecho hasta entonces, y segundo, porque debido a su devoción hacia Shakespeare, hizo especial hincapié en no desmerecer la obra del escritor inglés.
Verdi controló sobremanera el libreto. Quiso que por encima de la música y el canto destacara el texto, e incidió en crear una atmósfera acorde con el espíritu de la obra, dando más importancia a la interpretación que al canto mismo. Macbeth, el protagonista, tiene partes en que se requiere un canto declamado, de pura introspección, frente a uno más expansivo, lo que el propio Verdi definía como "un cantábile muy sui géneris", y sobre la protagonista femenina, tenía claro que no la quería con una voz bella y un canto académico, sino con una voz más bien desagradable e incisiva acorde con la maldad del personaje. Una voz "áspera, sofocada y sombría" según sus propias palabras.
Caballé ha relatado que ante las peticiones para interpretar a Lady Macbeth, consultó con María Callas y esta le sugirió que su voz era demasiado bella para el papel, y le desaconsejó incorporarlo a su repertorio. La insigne soprano catalana nunca la cantó en escena.

Las profecías, la ambición desmedida sin escrúpulos y los remordimientos, son los pilares en que se basa esta obra.
Es una ópera sin dúos de amor. Los vínculos de la pareja protagonista reflejan los aspectos más reprobables de la condición humana. La tragedia creada por Shakespeare y el sentido del drama de Verdi se unen y dan un excelente resultado, con un especial cuidado en la simbiosis entre la música y el texto para iniciar, en aquel momento, lo que el compositor italiano llevaría a cabo en sus años de madurez creativa... romper con la tradición de la ópera italiana y atreverse a experimentar con nuevas formas y recursos musicales para crear sus obras líricas. La fuerza dramática y el sentido narrativo en la evolución de los hechos y los personajes, son los que hacen de esta ópera una de las más interesantes del compositor italiano.

Si el número y la importancia de las arias son la medida para establecer el protagonismo en una ópera, este habría que dárselo a Lady Macbeth, que se erige en el hilo conductor de esta tragedia lírica. Ella es la instigadora y Macbeth es el ejecutor... ella es la maldad y la manipulación personificada, y él se sumerge en las dudas y los remordimientos. El personaje femenino es complicado por los extremos en la tesitura, la agilidad vocal que se le exige, y por los requerimientos que el propio autor de la partitura expresaba a nivel del color de la voz y de la expresividad.
El tercer protagonista es el coro, en las voces femeninas dando presencia a las brujas y sus vaticinios en el inicio y como parte importante en la evolución de los acontecimientos, y en las voces mixtas a lo largo de toda la ópera.

Una ópera, en definitiva, de indudable atractivo, tanto dramáticamente como en la vertiente musical. Contiene arias con el sello del compositor que están entre las más bellas, tanto para el tenor como para la voz de bajo. Las de la soprano por su interesante corte dramático y psicológico y las del barítono por su, como ya he dicho, "cantábile sui géneris" y su reto a nivel actoral, aportan ese "algo más" que denota esta obra comparada con las compuestas por Verdi en "los años de galera".
Verdi manifestó su particular predilección por esta composición después de estar concluida, y si el propio autor está muy satisfecho con su obra...  



Aquí más abajo, dejo constancia de las tres arias de Lady Macbeth, cometido llevado a cabo tanto por mezzosopranos como por sopranos. En este caso, y si no me equivoco, por tres insignes damas de la ópera que nunca cantaron el papel en escena, solo en grabaciones discográficas... 



'Nel di della vittoria'. 
Agnes Baltsa.





'La luce langue'. 
Fiorenza Cossotto.






'Una macchia è qui tuttora'. 
Montserrat Caballé.




Baltsa, que se queda corta de intención, Cossotto, que se la escucha un tanto tirante en los agudos, y Caballé por no dar el perfil vocal que requiere el personaje, el caso es que ninguna de las tres incorporó en escena a este paradigma de la maldad y de la ambición sin límites...
        


viernes, 5 de junio de 2015

LES ARTS: DAVIDE LIVERMORE PRESENTA LA TEMPORADA 2015-2016

Este es el nuevo semblante para el ejercicio 2015-2016, con imágenes del fotógrafo alemán Hebert List, fruto de la colaboración entre Les Arts y el IVAM.


Una presentación de temporada es algo así como poner las cartas sobre la mesa. El motivo de estas notas, con aporte fotográfico, es presentar a los jugadores de la hipotética partida...




Davide Livermore es Intendente, director artístico... y comunicador. En su primera faceta es una incógnita, en la segunda un valor muy interesante, y como lo tercero un descubrimiento. El hecho de ser intendente lo relaciona con las administraciones públicas. No sé si esta contingencia tendrá algo que ver con la programación de "Davidde Penitente" de Mozart, pero en cualquier caso, le deseo la mejor de las suertes...
El hecho de ser un excelente y creativo director de escena, me inspira confianza para que, en su faceta de director artístico, aplique su criterio escénico y le lleve a ofrecernos espectáculos, que en la medida de lo posible (presupuesto), no rebajen el nivel de calidad hasta ahora ofrecido en Les Arts. 
El acto que tuvo lugar el 4 de junio, en el que se presentó la nueva temporada, era en exclusividad para los abonados interesados en asistir. No hubo factor sorpresa. El programa ya había sido presentado en conferencia de prensa el día anterior, y difundido por los medios de comunicación. Lo interesante fue verlo en su faceta de comunicador y, la verdad, me llevó a su terreno. Consiguió que la próxima temporada me resulte, ahora, más interesante de lo que me pareció tras un primer conocimiento.
Su caracter mediterráneo, su nueva manera de hacer las cosas y su pretensión de mayor proximidad con el público, fueron efectivos. Sus intenciones quedaron expuestas de manera muy clara, a pesar de su "itañol o espaliano" que él mismo, en su modestia, dice que habla.
Dicen que "para gustos estan los colores". Los que reflejan la nueva imagen de la temporada, oscilan del blanco al negro, con toques de rojo pasión... 




Cambio de nomenclatura. Aplaudo la iniciativa de simplificar e institucionalizar con el término "Les Arts", el menos escueto, efectivo e incluso alambicado "Palau de Les Arts Reina Sofía". Una cuestión de imagen de marca.
Otro matiz tiene el supuesto cambio de nomenclatura al "Centre de Perfeccionament Plácido Domingo", suprimiendo lo de "perfeccionament". Los integrantes que intervienen en los espectáculos que proceden de dicho Centre, ya no tendrán el aura de estar en el punto final del perfeccionamiento de su técnica. Pues eso, una sutileza...   




La influencia de los dos directores de orquesta titulares es notoria. Roberto Abbado será el encargado de adentrarnos en las obras del siglo XX. Britten y su "A Midsummer Night’s Dream" es el autor y la obra elegida para la ocasión, y será un reto comprobar la respuesta del público. Un reto menor, en este aspecto, será "Samson et Dalila" de Camille Saint-Saëns, la otra ópera bajo su batuta y con el atractivo de Kunde debutando en el papel de Samson. Dirigirá también el concierto-spectáculo "Lélio" de Berlioz. Es una obra que tengo que admitir que no conozco; y algunos conciertos sinfónicos, en los que será complice junto con su colega Biondi. 
Fabio Biondi, especialista en el barroco y el clasicismo, se enfrentará con la obra de Mozart "Idomeneo", y es otro de los alicientes para poder escuchar a Kunde en el papel principal, y para disfrutar con nuestro coro.
Dirigirá una ópera de Händel, "Silla", de la que tampoco tengo muchas referencias, y la cantata "Davidde Penitente" de Mozart. Será también director y violinista en algunos recitales y conciertos sinfónicos.
Está más que confirmado que con estos dos directores titulares de la orquesta, vamos a ampliar el conocimiento de nuevas obras. Apreciarlas o no, es todo un reto para ellos. El nuestro es... confiar en su criterio y no aferrarse a ese dicho tan popular y arraigado que dice: "Más vale malo conocido, que bueno por conocer"... 




El principal director invitado, Ramón Tebar, dirigirá "Aida" de Verdi en una reposición de la producción de David McVicar, que en su momento provocó divergencias y pequeños recortes escénicos... para "no herir la sensibilidad del espectador". Como ya somos mayores, espero que se respete nuestra libre capacidad para medir nuestro grado de sensibilidad y se respete también al autor de dicho montaje, ofreciendo la versión íntegra.
También estará a la batuta del concierto-espectáculo "El sueño de una noche de verano" de Felix Mendelssohn-Bartholdy.




Una nueva etapa de colaboración se materializa en la persona y la personalidad de Gregory Kunde. Cantará dos obras, "Samson et Dalila" e "Idomeneo"; dirigirá un recital con cantantes del Centre Plácido Domingo y ejercerá de "head coach" en dicho Centre. Ya lo he dicho antes, uno de les acicates es escucharlo cantar en estas dos óperas.




Plácido Domingo sigue con su colaboración en este complejo Les Arts. Cantará "Macbeth" de Verdi, y su "logo" estará presente en todas las propuestas en las que participará el Centre que lleva su nombre. Su tirón popular y su prestigio son un valor seguro que se mantiene por el momento...




La puesta en escena fue muy efectiva. Sin grandes alardes ni boatos, Livermore consiguió lo que se había propuesto... hacer las cosas de manera diferente, empezando por eliminar, en muchos aspectos, las distancias. Hasta la próxima ocasión...


La información más detallada la tenéis en estos dos enlaces:
http://www.lesarts.com/docs/repositorio/es_ES/pdf/2015-2016/temporada_2015-2016_.pdf
http://amicsoperaartscv.blogspot.com.es/2015/06/temporada-2015-2016-del-palau-de-les.html

martes, 2 de junio de 2015

NARCISO DE DOMENICO SCARLATTI. Palau de Les Arts. 31/05/2015. El EGO Y EL ECO


Dejo con estos comentarios unas notas de paso, más como un valor testimonial, que como una referencia a la actualidad. Es lo que tiene asistir a la última representación, cuando los ánimos están ya puestos en lo que va a deparar la propuesta de la nueva temporada.

El 31 de mayo fue la postrera cita con esta ópera que cerraba la presente temporada en Les Arts, en este caso en la sala Teatre Martín i Soler del complejo operístico, y tuve la suerte se asistir junto con unos amigos (siempre es un aliciente compartirlo con ellos), y digo suerte, porque Narciso de Domenico Scarlatti era una ópera, para mí, desconocida y carecía de referencias sonoras para apreciarla, o no, con anterioridad, y cuando esto sucede, es como comprar un décimo y esperar que algo te toque.


La ópera barroca, y toda la música de ese periodo, se ha convertido en una especialidad para directores, músicos e intérpretes. Orquestas, grupos musicales y cantantes hacen de la corriente historicista en esta música su seña de identidad.
En lo referente al apartado musical en la representación de esta ópera barroca hubo aciertos, por parte de la Orquestra de la Comunitat Valenciana, que sonó con calidad y con plena adaptación al estilio requerido, y por parte, sobre todo, del responsable de hacer que esto fuera así. El director Federico María Sardelli es un especialista, y ya ha dejado muestras de su valía en este mismo escenario en anteriores ocasiones, con dos obras de Vivaldi, "L´incoronazione di Dario" y "Juditha Triumphans". 
En cuanto a los intérpretes vocales, son todos integrantes del Centre de Perfeccionament Plácido Domingo y... eso me hace suponer que están perfeccionando su técnica... Fue la parte menos remarcable en el cómputo final, y algo tiene que ver en esta apreciación el tema de la especialidad antes mencionado. Muy a su favor, recalcar su entrega, su esfuerzo y su implicación escénica, pero les faltó adecuación de estilo, a alguno más que a otros, y señalar que fueron mejorando a lo largo de la representación.  
La motivación de estas propuestas que surgen bajo el amparo del Centre de Perfecionament es dar oportunidad a los nuevos cantantes, en su última etapa de formación, de adquirir experiencia sobre los escenarios, y la labor de conjunto y su valoración como tal, es algo a tener en cuenta en estos casos. 
Los cinco personajes y sus intérpretes fueron:
Narciso   Cristina alunno
Cefalo   Lina Mendes
Aristeo   Valentino Buzza
Eco   Chiara Osella
Procri   Federica Di Trapani


Hubo consenso, por los comentarios posteriores, en afirmar que la parte escénica fue un estimulante incentivo, para la sensación positiva que dejó el hecho de rescatar del olvido esta ópera de Domenico Scarlatti.
La fuente de inspiración para esta coproducción de Les Arts y el Festival de Música Antigua de Innsbruck, la obtuvo Davide Livermore, responsable de la escenografía y de la dirección escénica, de la obra cinematográfica de Wes Anderson "Gran Hotel Budapest". Una visión tragicómica de una época y de unos acontecimientos en la Europa de entreguerras. Livermore adapta esta misma visión tragicómica y estética de la película, para narrar y teatralizar este Narciso. El director consigue dar ritmo y vitalidad frente al caracter estático y de numeros cerrados que tienen las óperas barrocas. Recurre para ello a una direción teatral muy trabajada, con una acertada utilización de recuersos escénicos, y que logra una muy loable implicación de los cinco protagonistas vocales. Uno de estos recursos es la intervención de dos integrantes del Ballet de la Generalitad: Fátima Sanlés y Júlia Cambra. Las dos excelentes en sus papeles de botones-cupido y animadoras de la fiesta.
El ego a través del eco está en la trama, y el eco favorable desde Innsbruck, llegó por estos lares, cuando se presentó en el Festival de Música Antigua de dicha localidad el año pasado. 


La escenografía creada por Livermore, el vestuario diseñado por Mariana Fracasso, la iluminación a cargo de Antonio Castro y la videcreación de D-Wok, son todo un acierto. Juntos han creado un espectáculo que deja en un segundo plano las opiniones divergentes sobre el valor musical de esta obra y su oportuna recuperación. A este respecto diré que en el segundo y tercer acto, es donde se encuentran los mejores atisbos de inspiración para hacer atractiva esta obra.



Como esta representación es todo un espectáculo visual, dejo por aquí dos muestras fotográficas más...

En esta inferior domina el color rojo... El amor propio es el tema de esta obra, pero también está el ajeno, correspondido o no, que con el tamiz de ser una ópera deviene en algo más intenso...



En esta última, que representa un mar bravío, se refuerza la intensidad de los sentimientos que toda ópera que se precie debe mostrar... y me sugiere esa sensación de aguas turbulentas por las que sigue navegando este Palau de Les Arts... hasta que llegue la calma y el nuevo trencadís lo cubra por completo... 



La inminente actualidad tendrá su razón de ser el próximo día 3 de junio. Día en que se presenta en rueda de prensa la programación de la nueva temporada. Estaremos atentos... 

Más apreciaciones en este blog:
http://elblogdeatticus.blogspot.com.es/2015/05/narciso-domenico-scarlatti-palau-de-les.html

martes, 5 de mayo de 2015

NABUCCO. PALAU DE LES ARTS. 2/05/2015. IMAGEN DE MARCA


El éxito de ventas de localidades para estas funciones de Nabucco , tal y como se refleja en la web de Les Arts, requeriría un estudio de mercadotecnia para poder explicar el porqué de este fenómeno.
Verdi es la marca, el "Va pensiero" es una especie de eslogan que funciona a las mil maravillas, y Nabucco es el producto que ha demostrado ser un éxito de ventas gracias a su eslogan. Los que han adquirido entradas para este espectáculo, no saldrán defraudados.

Esta obra es la tercera de Verdi. La compuso con los ánimos bajo mínimos provocados por el fracaso de su obra anterior, y como consecuencia de algunos penosos acontecimientos personales. Es un tanto deslavazada. Los conflictos se inician, pero no se desarrollan del todo. La trama va deslizándose a trompicones. Ya en la obertura asoma un toque opereta, al final, que me desinfla un poco los ánimos. El bel canto está muy presente en su composición, y la sombra de Donizetti, Bellini, y hasta de Rossini, aparecen de forma muy sutil en determinados momentos. El gran Verdi aún estaba por llegar. Su gran aportación fue iniciar con esta obra los grandes papeles para la voz de barítono, a la que aportó personajes, algunos de protagonistas, como en este caso, de especial relevancia... y ese coro, adoptado como himno nacionalista en su momento y que ha perdurado hasta nuestros días, en su simbología, en el alma de los italianos.
Con todo lo anterior bajo sospecha, este montaje evocador y atemporal, y la labor de todos los integrantes de la parte musical, lograron que las expectativas se vieran superadas con creces.
                     


La dirección de escena, escenografía y vestuario es de Yannis Kokkos y es una producción de la Bayerische Sraatoper. Creo que data del 2008.
El escenógrafo francés de origen griego, propone una puesta en escena muy sugerente. Juega con la propia fisonomía geométrica de la antigua ciudad de Babilonia, con la abstracción geométrica de parte de la pintura abstracta, y haciendo honor a los distintas partes, que no actos, en que se divide esta obra, compone unas imágenes escenográficas de indudable atractivo, geométricas en su configuración y abstractas en su concepto, pero muy estimulantes.
La iluminación de Michael Bauer, de la que se hizo cargo Benedikt Zehm para esta reposición en Les Arts, juega un papel fundamental. Hay una apuesta de luces y sombras, de escasos colores, pero acertados, que contrastan con el negro y los tonos sombríos, para resaltar el lado más oscuro de esta trama de conflictos políticos y religiosos, de opresores y oprimidos. Una sugestiva puesta en escena que hace esta ópera más interesante de lo que su libreto sugiere.
                                                                 


Dimitri Platanias es el Nabucco protagonista. La voz es atractiva y suficiente. Fue de menos a más, quizás, reservándose para las últimas partes, en las que Verdi le ofrece la ocasión de lucirse.
Abigaille es un papel difícil y por momentos ingrato vocalmente. Anna Pirozzi lo afrontó con valentía y con una voz plena en todos los registros. El timbre es atractivo, y su carta de presentación en Las Arts con este papel no puede haber sido más gratificante. Se llevó los aplausos más sonoros de la noche... a la par con los dedicados al coro.
Serguéi Artamonov, con una voz algo escasa en el registro agudo, sacó adelante el papel, nada cómodo para un bajo, de Zaccaria. No desmereció del conjunto, lo que ya tiene su mérito.
En esta obra, el tenor, en el personaje de Ismaele, tiene menos protagonismo de lo habitual. Brian Jadge, no se lució especialmente por falta de un aria que se lo permita, pero su voz se escuchó firme en las escenas en las que hacía acto de presencia.
Después de su grata intervención como Adalgisa en la Norma anterior a este Nabucco en Les Arts, Varduhi Abrahamyan se hacía cargo, en este caso, de Fenena, la hija del rey. Volvió a lucir su potente voz y bello timbre. Es un valor seguro, aunque brilló menos que en la obra de Bellini.
En los personajes secundarios, el Gran sacerdote lo defendió Shi Zomg con la falta de rotundidad requerida. David fruci fue Abdallo y Hyenkyung choi cantó el corto papel de Anna. Los tres son una aportación del Centre de Perfeccionament Plácido Domingo.

Mención aparte merecen Nicola Luisotti al frente de la Orquestra de la Comunitat Valenciana, y el Cor de la Generalitat Valenciana.
El director italiano estuvo brillante y musical. A esta partitura llena de contrastes, le sientan bien los cambios de tensión y las dinámicas contrastadas, sin llegar a perder el control. Ese esplendoroso sonido lo consiguió gracias a la orquesta titular, que volvió, una vez más, a demostrar que es una formación de excelente calidad.
Verdi se esmeró en la parte coral de esta obra. El protagonismo de los coros en el desarrollo de la trama es fundamental en esta ópera. Tenemos la suerte de contar con un coro de una calidad reconocida, y como el de Busseto le ofrece en bandeja la ocasión de demostrarlo a lo largo de tada la representación, el disfrute está asegurado. Es uno de los alicientes que tienen estas repesentaciones... poder deleitarse con sus intervenciones es todo un lujo.



Las voces, el coro, la orquesta, la dirección musical, y resaltar el lado oscuro y gris de la trama con luces y sombras, hacen de este Nabucco un producto muy interesante. Verdi ha salido reforzado y la imagen de marca ha funcionado...

Dos cometarios que sugiero y que hay que leer...
http://elblogdeatticus.blogspot.com.es/2015/05/nabucco-giuseppe-verdi-palau-de-les.html
http://cantanellas.blogspot.com.es/2015/05/nabucco-en-el-palau-de-les-arts-30042015.html?spref=fb